Regeneración
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viernes, 15 de febrero de 2013

REGENERACIÓN YA ESTÁ EN AMAZON...


“Regeneración, Parte 1: Incendio en la Planta Amuay” es una novela corta, de 83 páginas, doce capítulos, de 19.030 palabras, 114.142 caracteres, 370 párrafos y 1.999 líneas. Doce personajes principales la componen, y otros tantos que pasean a través de la historia. Es la primera entrega de una colección de novelas que pretende conquistar desde Latinoamérica la ficción escrita. En ésta entrega se dan a conocer los personajes que protagonizarán las siguientes series. 


Basada en un evento real, la portada del libro es la fusión de los dos colores que mancharon el amanecer del 25 de agosto en Venezuela: luto y sangre. Tras la explosión en una de las plantas refinadoras del país, donde perdieron la vida trabajadores y rescatista, Gusmar Sosa, autor de la obra, conmocionado por el evento que se transmitía como noticia a través de todos los medios nacionales, decide escribir un cuento en homenaje a los caídos y un mes después convierte el cuento en “Regeneración, Parte 1: Incendio en la Planta de Amuay”.

En la novela se toma la explosión como punto de partida para la historia, y a medida que pasan las horas de agonía el lector podrá encarnar a un observador que se sitúa desde distintas dimensiones contemplando la desesperación, la esperanza, el misterio, las teorías y cada elemento que emerge desde el hecho central. Paseará por la psiquis de los personajes, conociendo sus pasados, transitando con ellos por el presente y soñando junto a ellos con el futuro. 

Es una novela fantástica, de tono oscuro, de fondo ficticio, anclada en la realidad, de suerte negra, arrojando una forma de entrega que no resulta complicada para el tránsito ni permite tropiezos para la comprensión. La lectura se digiere fácil y da espacio para especulaciones o suposiciones.

A poco tiempo de su publicación en formato e-book desde la plataforma de amazon ya cuenta con comentarios positivos que puedes leer en el blog de la novela: “Regeneración”.
 
También puedes leer el capitulo uno aquí o aquí.

Si deseas adquirirla pulsa aquí.

Además, desde distintos países amigos del autor enviaron sus fotos apoyando el lanzamiento de la novela, puedes ver las fotos aquí.

lunes, 21 de enero de 2013

REGENERACIÓN NO ES CIENCIA FICCIÓN NI FANTÁSTICA, ES NARRATIVA NEGRA... RESEÑA DE RICHARD SABOGAL...


Mi novela corta, "Regeneración", ha sido objeto de críticas por parte de buenos amigos, entre ellos Rafael Ayala Páez y Scarlet Gómez Romero. El primero inclina mi novela hacia el género de Novela Fantástica, y Scarlet sostiene que tiene elementos de Ciencia Ficción. Ahora, Richard Sabogal la sitúa dentro de la narrativa negra. A continuación su reseña:

Anoche, luego de distraerme viendo la serie "El Barco", a las diez y media de la noche, saldé cuenta con un gran amigo que quería leyera su libro, que saldrá pronto con "Neblina Publicaciones" o Negro sobre Rojo como yo jocosamente le dije por los dos colores de la portada que semióticamente aluden al rojo de la sangre y al negro del petróleo o la negra que la pasan las víctimas. Ese amigo es Gusmar Sosa y su libro es “Regeneración Parte 1. Incendio en la planta Amuay”. 

Yo leí el cuento que dio origen a éste libro, si mal no recuerdo ese cuento iba a su colección de "Cuentos Ateos". Para ser sincero el cuento es bueno,  es interesante ver ese personaje que no se muere, pero ya, lees el cuento y ya. Este libro es algo muy distinto al cuento, algunos personajes se encuentran pero muchas cosas cambian, la madurez de la historia impresiona.

Debo empezar por aclarar una duda que hasta el autor tiene, dice que Regeneración es un libro de ciencia ficción o con matices de éste género, en absoluto, no tiene nada de ciencia ficción, puede confundir fácilmente por esos personajes con dones, pero a pesar de sus características son patrones que una que otra vez se han visto en algún programa sensacionalista de televisión en personas reales.

Dentro de la literatura hay varios autores que manejan estos dones, uno de ellos, el que tengo más a mano ahora, es Isabel Allende con "La Casa de los Espíritus", allí vemos a una mujer con poderes psíquicos que conoce más allá de las realidades nuestras. Dentro de la ciencia ficción, las verdaderas historias de ciencia ficción, está Terry Pratchett con sus historias de brujas y magos y el Mundodisco, Larry Niven con  sus historias en otros planetas, Asimov con sus leyes de la robótica o sus conocidas obras llamadas Fundación. En fin, el mundo de la literatura de ciencia ficción es tan enorme, tan extenso y maravilloso, que necesita conocerse mucho sobre ciencia, sobre tecnología, porque incluso autores que escribían en los setenta manejaban términos tecnológicos que ni siquiera nosotros aún conocemos.

Regeneración entra dentro del género negro, narrativa negra, por la suerte de sus personajes, género que curiosamente el autor ha manejado en prácticamente todas sus obras. “Rubia”, su primera novela publicada bajo el sello Negro Sobre Blanco Editores, a pesar de su viaje al interior de su personaje, es una mujer que esa suerte, ese pasado, la lleva a parecer un alma en pena por gran parte de la obra. “Cuentos para Morir Leyendo”, una colección de ocho cuentos que Gusmar Sosa escribió junto a éste servidor, ni hablar, y es que casualmente hace pocos días una escritora estadounidense decía en una entrevista que la narrativa negra iba más allá de tener una historia con un policía y un asesino, el género ha madurado y sus historias van con mucha más profundidad en sus personajes, curiosamente su novela, la que presentaba esta escritora era la historia de un hombre o una pareja, y llegaba hasta el tuétano de su alma, cosa que Gusmar hace en sus obras.

Ahora, habiendo definido el sitio donde yo, Richard Sabogal, coloco a Regeneración, profundicemos en su historia.

La historia se abre con un hombre prendido en llamas que va despellejándose poco a poco, es en cierto modo el protagonista de nuestra historia, aunque cada personaje tiene un peso importante dentro de la obra, éste hombre, es el único que se acerca en un ápice a la ciencia ficción, no puede morirse, y él lo desea, ahí pierde su rasgo de ciencia ficción. Gusmar profundiza en este personaje, su pasado trágico, por cierto un juego literario que cuando lo aplica le queda estupendamente bien, juega con los espacios  y en pocos párrafos nos cuenta sucesos en líneas diferentes de tiempo y al final del segundo o tercer párrafo ya nos sentimos identificados o atraídos por ese personaje y continuamos leyendo esperando tropezar de nuevo con él.

Nos conseguimos a un bombero, un buen hombre, que sufre viendo como Amuay, verdadero protagonista de la historia, se consume en llamas, tal como en realidad ocurrió el pasado 25 de agosto de 2012. Este hombre apagallamas se asemeja a Gusmar, es un personaje que siempre anda pendiente de lo injusto pero también de las conspiraciones. El bombero sigue las conspiraciones o posibles conspiraciones con una gran pasión, y aquí Gusmar comienza a desarrollar otra faceta de historiador, la cual dejó bien parada a Rubia, su primera novela, pero a su vez incrusta en la consciencia del personaje un conocimiento internacional que aborda con equilibrio sin dejarse llevar por emociones, éste atributo es uno de los grandes rasgos positivos de Regeneración. Es entonces como el bombero atribuye que el hecho de Amuay pudo ser provocado, como se maneja en los bajos fondos que fue realmente, y a partir de allí nos vamos sumergiendo en la historia, viendo a un hombre ajeno al hecho, que está pensando más en cómo poner fin a su sufrimiento, y a otro queriendo apagar el incendio y pensando en el status quo de la situación. Pero el bombero no es solamente un hombre de corazón noble, tiene su don, un don extraño por cierto, algo similar a una intuición que va mas allá de lo que conocemos por el término y este personaje jugará un papel importante dentro de las llamas de Amuay.

A Roberto Infante, el hombre que no puede morir, nos lo iremos encontrando dentro de la historia repetidas veces, siempre compartiendo su sufrimiento y esa agonía de tantos años, a la vez que nos vamos encontrando personajes en otros planos de la tragedia. Luego de ver a Roberto, y al bombero, Gusmar nos lleva a alguien que en otra latitud ve a través de la televisión la tragedia y piensa en sus seres queridos que trabajan allá, otro aditivo que nos va sumergiendo aun mas en esas horas de fuego y sangre.

Es común encontrarnos dentro de las historias de Gusmar personajes con diatribas religiosas, nunca falta un ateo, o un personaje que cuestione las palabras que los religiosos defienden a diente y espada,  y por supuesto tampoco falta un religioso, pero es tanta la pasión por cuestionar las incoherencias de la religión que ese personaje religioso se comienza a preguntar cosas que no comprende y que la iglesia le prohíbe preguntarse, en esta historia no podía faltar, y lo interesante es que no lo hace tedioso, sino reflexivo y queda intrínseco en la historia: “Para su padre el alma no era más que otro concepto controlador a disposición de la religión y su mecanismo proselitista, tal vez a su padre no le preocupaba el destino de su alma…” dice en uno de sus párrafos.

Continuando con esa crítica mordaz, ahora viajamos al lado de los reporteros, quienes como buitres están pendientes de devorar el hecho, por un lado intentan colocarlo como si fuera una provocación y aseguran que el gobierno lo tenía controlado y por el otro como si fuera la destrucción total. A su vez viajamos al corazón de las llamas, a una garita que está que se la come la candela y a un grupo de personajes, entre ellos uno que lleva mi apellido y el cual no tuvo gran relevancia, cosa que me decepcionó porque cuando iba a esa altura de la lectura y veía personajes tan fascinantes no pude evitar preguntarme cuál seria el poder de ese hombre con mi apellido, seguramente hasta primo mío, no sé. Dentro de esa garita ocho personas angustiadas desean salir, la que tiene un don es Miriam Salazar, mujer que tiene la batuta de la situación y que además nos hace sentir ese pánico entre las llamas, esto aunado a los demonios internos de cada uno dentro de la garita y el poco oxigeno que les va quedando con cada minuto que transcurre.

Luego el autor nos mete en la cúpula política donde vemos al presidente, al vicepresidente  y varios líderes bajo los ojos del sargento Tomás Zambrano, quien tiene su propio infierno dentro, pero que con aplomo asume el reto de salvar Amuay, todo a raíz de una promesa hecha a su padre.

Dentro de la historia vemos todo el tiempo un desarrollo del momento, de las llamas, hacemos regresiones con cada personaje, pero el autor reflexiona sobre un post evento, lo que ocurrirá con todos esos afectados, damnificados y nuevamente juega con esa realidad: “Sabía lo que sucedería, los afectados serían ubicados en escuelas, polideportivos, complejos y otras instituciones administradas por el gobierno, con la promesa de una pronta solución a sus problemas, el gobierno intentaría un acuerdo con el sector obrero para una alianza a fin de construir una urbanización en la ciudad, transcurrirían meses”.

No podía faltar entre los personajes alguien que despierta con la casa encima, una chica que descubre la tragedia bajo su propio techo, o lo que queda de él. El juego que hizo con este personaje fue muy atractivo, le dio otro matiz a la historia.

Es Regeneración una obra que me cautivó, supera en creces el cuento que leí aun en edición – ventajas de ser su amigo –es una historia que me muestra en diferentes planos esa tragedia que padecieron tantas personas y que los medios reflejaron tan patéticamente.

Gusmar trazó su pluma con un respeto hacia nuestros caídos de Amuay, mostrándonos personajes inolvidables, algo difícil de lograr en la literatura, personajes con tres dimensiones, que cuando uno recuerda el nombre de ellos le viene a la mente lo que pasó dentro de la historia y algo mucho más atrayente, me sentí identificado con prácticamente todos los personajes. Algo de su pasado, de su presente o de sus acciones me identificaron, y estoy seguro todos los lectores se identificaran. Me enorgullece tener un amigo con esa pericia y me satisface aun más tener mi segundo libro en sociedad con él, ésta historia, real, sin nada de ciencia ficción, ni siquiera las particularidades de los personajes, necesita ser leída por todos los venezolanos, porque no es un lucro que busque el autor, es un tributo, ya que ni siquiera lo editará en papel, lo difundirá en digital para quien quiera adquirirlo. Es un libro que se lee de un tirón, no por lo fatuo, nada de eso, sino porque no podrá dejarlo. Yo comencé a leerlo a las diez y media de la noche, cuando me levante de la cama donde lo leía con la computadora, tenía todo el cuerpo agarrotado y adolorido, por supuesto me levanté cuando llegué a ese final tan abierto y que da paso a una segunda parte que desde ya le exijo al escritor que me la pase, porque quedé sediento por conocer mucho más de esos personajes y de esa historia que marcó la vida de muchos venezolanos.

Si esta historia es impulsada correctamente calará en la piel de todos los venezolanos y será leída y pensaremos ¿Cómo estarán esas familias que pasaron por esto?

Gracias Gusmar, por regalarme tan buena lectura.

viernes, 18 de enero de 2013

CAPÍTULO DIEZ DE "REGENERACIÓN".


A continuación comparto una parte del capítulo diez (Presagio), de mi novela Regeneración. En unas semanas la novela estará disponible a través de Amazon y otros portales…

El fuerte sonido la despertó agitada, sorda y temblorosa. De un golpe levantó la mitad de su cuerpo quedando sentada sobre la cama intentando descifrar lo que pasaba. Una neblina espesa había inundado su habitación, le dificultaba la respiración, se ahogaba. No era neblina, era polvo. Agudizó la mirada, con sus manos intentó deshacer la densa niebla de polvo que la agobiaba. El terror aumentó, no podía creer lo que veía.

La pared que separaba su habitación de la sala estaba derrumbada, el techo de la vivienda se había venido abajo, sólo quedaba un pedazo sobre ella, notablemente falseando como amenazando con caerle encima, podía ver que el otro extremo de la casa estaba en ruinas. No pudo evitar una agonizante tos. Sus piernas no respondían a la orden de levantarse, pensó en sus padres.

¿Dónde estarían? ¿Qué había pasado? ¿Qué era ese humo negro que oscurecía el cielo?

Desde su cama vio hacia la selva que rodeaba la urbanización las Acacias. Creyó ver una especie de fuego avanzando entre los arbustos. Pensó que eran los nervios. Un sonido agudo le devolvió el sentido del oído y al instante escuchó crujir el techo sobre ella, saltó de la cama con un impulso y agilidad producto de su disciplina en el gimnasio, y el techo cayó sobre la cama haciéndola pedazos. Escuchaba explosiones, pero menos ruidosa a la que interrumpió su sueño y la hizo despertar. Seguía escuchando el sonido agudo, era una alarma de emergencia, poco a poco iba comprendiendo, aunque confundida.

¿Estamos en guerra? ¿Nos están atacando?

Salió de lo que había sido su habitación, asombrada, saltando entre los escombros, mirando alrededor. La escena era apocalíptica, muchas casas de la urbanización estaban sin fachadas, algunas personas salían heridas a la calle, sangrando, desorientados.  Se agrupaban en la plaza frente a su casa, y desde allí todos miraban hacia el sur con asombro y terror en el rostro.

Escuchó las sirenas de los camiones de bomberos.

¿Blancos de una bomba nuclear? ¿Qué tan lejos había sido el impacto? ¿Se estarían haciendo realidad sus pesadillas de guerras?

El miedo crecía y atacaba su estómago, sintió un frío recorriéndole la pierna derecha y entonces notó la herida, era leve, un rasguño tal vez hecho con los escombros o quizás un trozo del techo le había caído estando en la cama y no lo sintió hasta ahora por el pánico.

Volvió a su casa, rasgó una tela y con ella cubrió su herida amarrándosela alrededor de la pierna. Recordó a sus padres adoptivos, no los vio afuera donde se agrupaban atemorizados sus vecinos. Corrió entre los escombros buscándolos, entró a la cocina y era un caos. Dos habitaciones se habían desplomado por completo, la sala era un cementerio de escombros, las lágrimas golpearon desde su estómago, ensancharon su garganta, inundaron sus ojos hasta rodar cuesta abajo por sus mejillas.

Mileidys Bermúdez no podía creer que sus padres adoptivos habían sido tapiados por los escombros, no podía aceptar que estuvieran muertos. Entre los escombros vio una de las fotografías que con orgullo los Bermúdez mostraban en el interior de la sala, era ella en medio de ellos, la foto la habían tomado el día de su adopción, a sus doce años. Habían pasado seis años y ella se sentía feliz y en familia junto a ellos. Se ganaron su confianza, con cariño, con atención. Y el único secreto que decidió guardar era el de sus sueños. En sus sueños veía escenas de su infancia, y aunque no recordaba mucho de su niñez tenía la convicción de que así era. También tenía sueños que se cumplían, hasta el momento nada alarmante, sin embargo, algunos sueños eran pesadillas monstruosas y se preguntaba si acaso esas también se cumplirían.

Les habría contado sus sueños y su teoría sobre ellos a sus padres, pero sabía que ellos la llevarían a algún psicólogo, se preocuparían mucho por su salud mental. Ya la habían inscrito en ballet, karate y natación, por el interés de que pudiera desarrollar habilidades productivas, también la inscribieron en una universidad privada, proveyéndole lo necesario para su desarrollo académico. El ambiente familiar era celestial, jamás imaginó que de ser adoptada podría estar en un hogar como ese. Y ahora, una vez más, todo cuanto amó está derrumbado, sólo quedan ruinas.

Con los ojos fijos en la fotografía recordó que Nelson y doña Estílita no habían dormido esa noche en casa, el día anterior habían decidido visitar a sus padres en el campo y ella se quedó porque debía presentar exámenes al amanecer. Al instante escuchó sirenas acercándose a la urbanización, se asomó detrás de la única pared que quedaba en pie, componentes militares se dirigían a Las Acacias. Corrió hacia la plaza, el pánico se adueñó de ella una vez más, decidió abandonar el grupo de heridos que estaban reunidos allí, escuchó comentarios que insinuaban que otra explosión podía ocurrir, aún sin entender qué pasaba corrió a las afueras de la urbanización, sin dejarse ver por los militantes de la Guardia Nacional. Entre callejones y veredas se alejó, viendo las calles abarrotadas de autos, también veía cómo algunas personas invadían locales comerciales para saquearlos.

Mientras avanzaba escuchó rumores de lo que ocurría, no era una guerra, no se trataba de una bomba nuclear, era la Planta Amuay, algo había sucedido allá. Veía grupos pequeños de personas que corrían en dirección contraria, dirigiéndose a la planta. Decidió cambiar su rumbo y unírseles. A medida que se acercaba podía ver el incendio crecer en una de las áreas de la planta, también una pared inmensa de humo negro que vestía el cielo como marcando una imponente división en el horizonte. Escuchaba las historias de algunos que se lamentaban, lanzaban plegarias con un “dios mío sálvalo”.

-Mi esposa no debía estar allí. Le correspondían sus vacaciones la semana pasada y acordamos que las dejaría para pedirla de manera que pudiéramos disfrutar en nuestro aniversario de bodas.

Mileidys miró al señor que le hablaba. Un hombre de entre treinta y treinta y cinco años, su rostro reflejaba agonía. Le contó que planeaban tener un bebé pronto, que ella era su vida, que no sabía que sucedería si ella no sobrevive.

-Salí de casa antes que los militares llegaran y me obligaran a evacuar llevándome quién sabe a dónde. No tiene sentido ningún lugar sin ella.

Le pareció romántico el gesto, pero no sabía si podía sentir ternura en un momento como ese. Se preguntó a sí misma qué hacía caminando hacia la planta, todas esas personas tenían a alguien allá, nadie podría estar caminando hacia la planta por mera curiosidad, sin duda el lugar era una bomba de tiempo, o al menos eso se rumoraba entre la gente con la que iba.

¿Qué hacía caminando hacia una bomba de tiempo? ¿Por qué no se devolvía y se montaba en uno de los vehículos de la Guardia Nacional dispuestos para la evacuación? ¿Cómo estarían Nelson y Estilita?

Seguro ellos estarían angustiados, averiguando qué sucedió, intentarían entrar al pueblo, la Guardia Nacional no les permitiría el paso, desesperado intentarían explicarle a uno de los funcionarios que su hija estaba en el pueblo, que querían buscarla, la angustia sería indescriptible, ella los conoce. Se enterarían que hay un campamento para refugiar a los evacuados, irían hasta allá, al no encontrarla la angustia sería mayor. Pensó en volver, pero sentía que debía llegar hasta la planta....

viernes, 28 de diciembre de 2012

REGENERACIÓN, ¿UNA NOVELA FANTÁSTICA O DE CIENCIA FICCIÓN?


Nota escrita por Rafael Ayala Páez…

Regeneración, de Gusmar Sosa, es una novela que sorprende por su narración ágil y precisa.  En ella el lector hallará temas inexplicables, conspirativos, sobrenaturales, pero sobre todo temas profundamente humanos. Y es esta característica, junto con su personalísima voz, uno de los aspectos más importantes en las novelas de Sosa. En el primer capítulo titulado acertadamente “Confusión” un hombre llega a una casa abandonada después de escapar ileso de una gran explosión debido a una misteriosa capacidad de su cuerpo para regenerarse de cualquier daño, pero como tantas otras veces él no recuerda nada de lo ocurrido y lo más sobrecogedor y angustiante es “la opresión de saberse perdido, desorientado, confundido”. En el tercer capítulo descubrimos que se trata de Roberto Infante, un empleado de El Complejo Refinador de Amuay, una planta de refinación de petróleo ubicada en el estado Falcón. Roberto es el  personaje más complejo y mejor delineado de la novela. No sólo por su habilidad sobrehumana, sino por su psicología, siempre preguntándose quién es y su creciente sentimiento de culpa por la muerte de sus padres. Otros personajes principales en esta historia son Francisco y Miriam Salazar. Francisco es un bombero novato, quien cree que el país está bajo la amenaza de una cúpula que supervisa y controla el destino de las naciones y que puede estar detrás de la repentina explosión de la planta de Amuay. También tiene un extraño poder de premonición que le lleva a intuir “que de alguna manera ese día entenderá muchas cosas”. Miriam Salazar es una sobreviviente de la explosión atrapada junto a siete personas más, en una garita, entre ellos un ateo y un creyente cristiano ortodoxo -con perspectivas diametralmente opuestas- que se debaten entre la duda y el temor,  la cobardía y la idea de comenzar una nueva vida sin tantas prohibiciones. Ella posee un poder similar al de Francisco, pero más avanzado que le permite no solamente “sentir las emociones de los otros, sino escucharlas, detectarlas como pensamientos”. Una extraña empatía que la lleva a comunicarse extrasensorialmente con él, quien también siente su presencia, aunque ella este al otro lado de la planta. En la novela aparecen otros personajes clave en la trama como el sargento Thomas Zambrano, El Vicepresidente y El Presidente, que pondrá en marcha un plan secreto llamado "Fase II".

Por otra parte, yo no inscribiría a la novela de Sosa dentro del género de  ciencia ficción, sino dentro de la novela fantástica. Aunque el autor sostiene que es una obra de ciencia ficción, su historia va más allá de la presentación de  posibles eventos que se desarrollan en un entorno puramente imaginario, para combinar aspectos reales (cotidianos) –la explosión de la planta de Amuay- con los aspectos no realistas (extraordinarios) –el poder sobrenatural de Roberto, Francisco y Miriam. Sosa coloca a sus personajes en un marco real donde cosas increíbles les suceden, pero tal es su habilidad como narrador y su pericia como constructor de buenas estructuras novelísticas que nos da la sensación que lo relatado en la novela es cierto. El lector no se preguntará si lo que él lee es real o no, puesto que su atención estará volcada a desentrañar el argumento enigmático de la novela. Y este es un acierto que se agradece. Citando a Jorge Luis Borges “son infrecuentes y aún rarísimas las obras de imaginación razonada”. Y Regeneración es una novela de imaginación razonada que traslada a nuestras tierras un género nuevo. Lo fantástico y  lo psicológico se mezclan con destreza en esta novela al igual que en “La invención de Morel”, de Adolfo Bioy Casares.

La palabra solidaridad definiría muy bien a Regeneración. En la novela Francisco y Miriam se muestran solidarios con sus semejantes. Él está dispuesto a ayudar a los supervivientes que todavía están atrapados en la garita, aun a sabiendas de que es casi imposible de salvarlos. Ella con sus palabras y con su don “de proyectar sus emociones a otros y así infundir paz en momentos de agonía”, logra calmar a sus siete compañeros y darles esperanza de que serán capaces de salir de la terrible situación en que se encuentran. Sin embargo, la situación real de ellos no es nada alentadora. El sargento Thomas Zambrano y el vicepresidente deciden no realizar un rescate de los sobrevivientes para no poner en peligro las vidas de más bomberos ya que una segunda explosión en la planta se ha cobrado la vida de varios bomberos. Pero el presidente tiene un plan.


Roberto, que a lo largo de la novela ha luchado contra sí mismo y la culpa, sin éxito, ha tomado una decisión que cambiará el destino de los ocho sobrevivientes, valiéndose de su extraordinaria capacidad regenerativa de su cuerpo, decide traspasar el muro de escombros en llamas y comenzar a mover tuberías y pedazos de concreto para llegar al interior de la garita donde están los sobrevivientes, entre ellos Miriam.


Hay un presentimiento que recorre la cabeza de Francisco, mientras observa a Roberto intentando salvar a sus compañeros y cómo el “fuego devoraba su piel al instante y él continuaba sin detenerse, y su piel se restauraba con la misma velocidad que es consumía por el fuego”, y este  presentimiento es si este hombre que aparece de repente delante de él con sus poderes sobrenaturales se trata del misterioso plan del Presidente denominado “Fase II”.


Solidaridad, fantasía, suspenso, critica, son los ingredientes de esta nueva novela de Gusmar Sosa, una novela atractiva –para mí inédita en su género- que demuestra que en nuestro país es posible escribir literatura fantástica con la profundidad y con la calidad literaria de esta interesantísima obra. 

jueves, 27 de diciembre de 2012

PRÓLOGO DE "REGENERACIÓN".


El despertar del 25 de agosto de 2012 fue uno de los más amargos que vivimos los venezolanos. Canales televisivos, emisoras radiales  y redes sociales centraban toda su atención en el suceso, hubo una terrible explosión en el Complejo Refinador conocido como la Planta Amuay ubicada en el estado Falcón. Una tragedia devastadora que acabó con decenas de vidas dejando montañas de escombros por las pérdidas materiales. Muchas interrogantes surgieron en torno a lo sucedido, buscando culpables, acusando, distrayendo la atención de lo que verdaderamente importaba: salvar vidas, sanar heridas… mostrar solidaridad.

En esta oportunidad, y como una manera de rendir homenaje a la memoria de los caídos en la tragedia de Amuay, Gusmar Sosa se estrena con “Regeneración, Incendio en la Planta Amuay”, una novela corta de ficción compuesta por doce capítulos.

Bien lo expresan Eduardo Gallego y Guillem Sánchez en su artículo ¿Qué es la ciencia-ficción?:

La ciencia ficción es un género de narraciones imaginarias que no pueden darse en el mundo que conocemos, debido a una transformación del escenario narrativo, basado en una alteración de coordenadas científicas, espaciales, temporales, sociales o descriptivas, pero de tal modo que lo relatado es aceptable como especulación racional.

En “Regeneración, Incendio en la Planta Amuay”, Sosa nos muestra el lado más humano de la ficción, vinculando a cada personaje con la cotidianidad que todos conocemos. En esta historia nos encontraremos con gente común, como usted o yo, pero que se diferencian por poseer habilidades extraordinarias. Como es el caso de Roberto Infante, uno de los trabajadores de la Planta, apenas lleva 2 años en la industria y 2 semanas asignado allí. A pesar de ser un hombre joven y lleno de vida siente que ya lo ha perdido todo, que no tiene razones para vivir: “…Ni siquiera recuerda que ya había sufrido ese lapso de amnesia antes. En cinco minutos recordaría todo, incluso ese fatídico carácter suicida, ese vicio de lamentar su existencia. Así había sido siempre el proceso. Primero su cuerpo, luego su mente. Y como una burla del destino siempre estaba implicado en sucesos como ese que se originó a kilómetros del rancho...” 
       
Permanecer con vida era un privilegio que Roberto no creía merecer: “Siempre se sintió culpable por la muerte de sus padres, pero más culpable por estar vivo. Se sentó en el taburete apuntando su pecho, se levantó de nuevo, tomó el resto de los cartuchos. Acomodó el colchón sobre la cama, llevando el taburete a una esquina, se sentó y sobre el colchón colocó los otros siete cartuchos...”

Por su parte, para Francisco Osorio, un bombero novato comprometido con su profesión, la vida le parecía corta para todo lo que quería lograr. Como buen padre de familia su prioridad es proteger a su esposa e hijo. Si hay algo en lo que cree Francisco es en su intuición, ésta le ha servido para guiar sus pasos y en las decisiones más importantes que ha debido tomar: “…En su interior Francisco continuaba especulando y algo le aseguraba que no se equivocaba. Sin embargo, sólo tenía eso: intuición, sospechas. Para él era suficiente, pero no podría explicarlo de manera que fuera suficiente para otros, y convencido de eso decidió prepararse e ir descubriendo el inframundo que se tejía detrás de las apariencias diplomáticas y los acontecimientos locales…”

Cuántos de nosotros nos hemos dejado llevar por las “corazonadas”, por la intuición y, cuántos otros le han dado la espalda. Para este bombero sus intuiciones iban más allá de simples ideas: “Mientras el camión de bomberos se acercaba a la escena, Francisco intentaba concentrarse para cumplir su labor con efectividad, confiaba en encontrar sobrevivientes, dejarse llevar por las pistas y así dar con los que pudieran estar tapiados… A pesar del esfuerzo, no dejaba de pensar en la estela de fuego, sospechó que esa visión tenía algo que ver con él, que de alguna manera ese día entendería muchas cosas y sería el inicio de una aventura que lo haría verdaderamente útil al bienestar.”

“Regeneración, Incendio en la Planta Amuay”, no es una novela de ciencia ficción más, tampoco trata de acusar ni buscar culpables, cada lector podrá hacer su propia interpretación de los hechos. Gusmar Sosa, en cada uno de los doce capítulos, más que una denuncia hace un llamado a la reflexión, a la humanidad del lector. Y no hay cualidad más humana que la empatía, como la que siente Mirian Salazar por todos los que la rodean. Mirian es una de las trabajadoras de la Planta Amuay que le tocó vivir la agonía de la explosión y, aunque logró salvar su vida junto con otros compañeros, no dejaba de sentir que era uno de esos casos en donde se está en el lugar equivocado, en el momento equivocado: “Miriam Salazar pensaba en que debió haber solicitado sus vacaciones una semana atrás, como correspondía. No lo hizo porque quería estar totalmente libre desde el quince de septiembre para asistir tranquilamente a la graduación de su hermana y celebrar su aniversario de bodas en la ciudad de Mérida durante una semana...”

Pero no siempre las cosas son como las pensamos y, a veces, estamos en el lugar que creemos equivocado, por una importante razón: “Miriam intentó mantener la calma, pero como siempre se le hacía difícil, no tanto por sus emociones, sino por las emociones de los que la acompañaban. Debía controlarse, ignorar el terror que sentían los otros… Miró a los siete compañeros que estaban con ella condenados en el interior de la garita, se  levantó sonriendo. -Tengamos confianza, algo me dice que hoy sobreviviremos y podremos corregir nuestras vidas- Los siete la miraron melancólicos, y todos sintieron que Miriam Salazar tenía razón.”

Estoy segura que, a medida que el lector avance por las páginas de  “Regeneración, Incendio en la Planta Amuay”, se identificará con las vidas de cada personaje, sintiendo la misma empatía por ellos y agradeciendo haberse encontrado en otro lugar. Pero, aunque se encuentren lejos de la Planta Amuay, sentirán cada emoción, cada sensación descrita por Gusmar Sosa en sus líneas. Sentirán la desesperación de quien intenta salvar su vida, el optimismo de quien intenta rescatar, la perseverancia de quien se niega a abandonar.

Gracias a ese optimismo y perseverancia de quienes desempeñan tan loable labor en el Cuerpo de Bomberos, las cifras de decesos no se incrementó. Hombres y mujeres dispuestos a arriesgar sus propias vidas por salvar la de los demás. Así lo hizo el Sargento Tomás Zambrano, negarse a abandonar un área donde su permanencia podría significar una muerte segura. Pero, ¿Qué es la muerte para quien no quiere vivir?: Lo que más le preocupaba era la posible desaparición de un pueblo completo. Ni siquiera su vida le importaba, ya lo había perdido todo, y sino se entregaba a la muerte era por la promesa a su padre de mantenerse firme y de cara a la vida ofrendando su esfuerzo a través de su profesión.”

El Sargento Zambrano es uno de esos hombres que más que una profesión adquieren un compromiso moral con la sociedad, son muestra de la verdadera vocación: “…Le insistió al Sargento Zambrano que lo acompañara, pero fue inútil, el Sargento se negó a abandonar el área de riesgo. -Sólo será un momento, mientras ofrezco una rueda de prensa, lo necesito a mi lado- -Lo siento señor,  con todo respeto, debo estar al lado de mi gente- El Vicepresidente le puso la mano en su hombro. -Su padre me habló de su lealtad y terquedad Sargento, en breve estaré aquí…”

Si bien es cierto que algunas de las decisiones que tomamos, a lo largo de nuestras vidas, son producto de la experiencia, también lo es que en algunos casos debemos seguir “las señales”, seguir nuestra intuición. Esto es lo que hace Mileidys Bermúdez cada vez que uno de sus sueños supera la fantasía para colarse en la realidad. Ella es una joven atleta que presiente que sus sueños son más que eso: “Una explosión la cegó y ensordeció. Mileidys brincó de inmediato. Se encontró sobre su cama, sentada, rodeada por una neblina de polvo. Comprendió que había soñado, contempló la escena, la habitación destruida, medio techo sobre ella, de inmediato saltó de la cama, su sueño comenzaba a cumplirse...”

Si usted ha escuchado la expresión “persigue tus sueños”, entonces entenderá mejor lo que vive esta joven con frecuencia: “Mileidys Bermúdez corre, mira a su izquierda, sonríe al ver a un hombre que va corriendo también hacia la misma dirección, recuerda que no sabe qué sucederá cuando el hombre cruce la línea de fuego, se pregunta si habrá otra explosión, se pregunta por qué su sueño la dirigió hasta allí.”

Como dije en un principio, “Regeneración, Incendio en la Planta Amuay”, va más allá de la típica novela de Ciencia Ficción, es una lectura que invita a la reflexión. Te reto a ser parte del grupo de hombres y mujeres con habilidades especiales, habilidades que sin darnos cuenta todos poseemos: ser empático con el que está en problemas, oír a los demás pese a lo que pensemos, seguir nuestra intuición más allá de la razón y por último, regenerar nuestra conciencia.

Scarlet Gómez Romero.
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