Novela Fantástica
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martes, 9 de abril de 2013

CONCURSO DESDE VENEZUELA.


Apreciados LECTORES, es de mi agrado mostrarles las bases de este sorteo. Me uno a KassFinol para hacerlo posible.
Como en este mes ambos publicamos esos dos libros, nos unimos para realizar este fácil sorteo.
Bases: (Pueden participar desde cualquier país)
1.- No se realizará el sorteo si no hay un mínimo de 40 participantes.
2.- Deben publicar esta imagen con sus bases en facebook o blogger y dejar los link debajo de esta entrada.
3.- Ser seguidores de estas tres páginas:
Y les dejo el link de la página Regeneración:

viernes, 5 de abril de 2013

RESEÑA DE "DECIDISTE TARDE", OBRA DE LA AUTORA KASSFINOL

Cuando Kassfinol me obsequió su versión digital de “Decidiste Tarde”, me advirtió: “lo escribí en una sentada”. Sospeché que con eso me decía que se trataba de una obra sencilla y nada sorprendente. Pero no fue así. Es una obra de fácil lectura y comprensión, con una narración fresca y a ritmo acelerado, nos cuenta una historia bien delineada, sin abusos narrativos, sin muchas distracciones, el uso de los recursos literarios es exacto y sin derroche alguno.

Me gustó la historia, alguna vez, de alguna u otra manera, todo ser humano la ha encarnado. En ocasiones hemos sido engañados por otros, o por nosotros mismos, como también hemos sido engañadores y a veces mientras lo somos, sin darnos cuenta, nos oprimimos a nosotros mismos. Todos tenemos, en nuestras memorias, recuerdos de buenos romances y romances que no fueron fructíferos.

Kassfinol nos presenta a Francisco y a Sandra en una historia romántica. Así parece al principio. “Decidiste Tarde” tiene una particularidad que surge de la naturaleza de su autora: evolución y transformación. Si me pidieran definir la obra en una frase diría “Decidiste Tarde es una narración que evoluciona con rapidez y se transforma mediante sus elementos”.

Lo que parece una historia romántica va tornándose trágica, los personajes van consumiéndose en una suerte deprimente, donde la angustia pasea entre sus almas, se descubre uno al otro y uno en el otro, lo aparente va convirtiéndose en un fantasma que inquieta y la incertidumbre los lleva hacia la agonía de tener que decidir como arrinconados contra la pared. El aura romántico y trágico se fusiona para atraparnos como un monstruo sediento de lágrimas e indecisiones.

Me sorprendió ese cambio inteligente, esa transformación que hace evolucionar la lectura, me sorprendió porque se hace tan sutil y silencioso que apenas puede percibirse. Y cuando ya creía definida la historia se vuelca desde lo fantástico, elevando la voz del narrador, encarnada en la personalidad de Sandra, a una dimensión fuera de la realidad que se observa.

Cuando llegué al final recordé que Kassfinol escribió “Decidiste Tarde” en una sentada y sonreí pensando que así nacen nuestras mejores obras.

Recomiendo esta lectura, sé que la van a disfrutar.

martes, 19 de marzo de 2013

LUIS EDUARDO AYALA PÁEZ: REGENERACIÓN ES REALIDAD EMULADA Y FANTÁSTICA.


Reseña escrita por Luis Eduardo Ayala Páez.
Escribir es una tarea ardua, compleja y llena de riesgos. Asumir el tiempo y el espacio para desarrollar un entramado mágico, envolvente, en donde brote la vida, es una labor muchas veces complicada. Por ello, lograr la atención del lector es un don sólo para elegidos, porque sólo ellos saben capturar la mirada curiosa de los lectores, motivo por el cual hace que este gozo sea para muchos inalcanzable.

Las novelas generadas en nuestro país en los años 70 marcaron el rumbo de la novelística actual de nuestras letras, afianzaron el panorama, propusieron sus formas y técnicas, lamentablemente llegando a su ocaso en los años 90. Desde allí la novela venezolana ha menguado, mermando en calidad y producción.

Desde ese tiempo son pocos los nombres que sobresalen. Sólo nos podemos quedar con los latidos de un José Balza, resonando con su novela “Percusión”, como lo mejor escrito en esa década. El paisaje actual de la novela escrita en nuestro país es desconcertante.

Sin embargo, como un torrente de vigor y rigor narrativo, sale a la luz la producción novelística de un joven escritor venezolano, Gusmar Sosa.

En su propuesta narrativa la realidad es trastocada, planteando miradas múltiples, llenas de un toque maravilloso, a veces mezclando la luz y la oscuridad, dualidad presente siempre en los acontecimientos diarios.

En esta narrativa se entrecruza la realidad con la inventiva creadora del poder de fabular de Gusmar, produciendo un relato fantástico e insólito, igualmente, verídico.

Yo llamaría al andamio filosófico, narrativo y poético que conforman a ésta, su más reciente novela, “Regeneración”, como una novela de realidad emulada, realidad extraída de un hecho sonoro, que  pasa a ser redimensionado, cubierto y protegido por un halo fantástico.

Roberto, el personaje principal de la novela, es una figura inquietante y enigmática por su don de regenerarse a sí mismo, que lo hace inmune al fuego que se desarrolla en la factoría donde se desenvuelve parte de la historia. Es un personaje humano, que tiene los mismos miedos y culpas que todos sentimos de vez en cuando, que dejándolos a un lado, asume el acto heroico de adentrarse en las llamas y cambiar la situación.  Roberto es un héroe derrotado y de redimido a la vez. 

En “A puertas cerradas”, de Jean-Paul Sartre, un conjunto de personas son sumergidas en un infierno doméstico, hecho que los incita a flagelarse entre ellos, haciendo germinar las pugnas y  los tropiezos. Por el contrario, en la novela de Sosa, sucede lo inverso, el infierno es real, las altas llamas cubren todo, llegan al techo como tentáculos de fuego, propagando un humo denso color piedra, que los ahoga. No obstante, aquí la esencia humana muestra ese don olvidado: la solidaridad, que surge de la fragilidad.

Los personajes de “Regeneración” se despojan de resentimientos y culpas, propiciando entre ellos un sosiego que los ayuda a sobrevivir en el infierno.

En estas contradicciones reales, en estos sobresaltos, “Regeneración” asume un punto de flexión en el ámbito de la novela actual del país, porque se ocupa, sin divertimentos, de un hecho real y lo vuelve la semilla de una gran historia, que no se aleja de su otro aspecto más importante como lo es el hecho de hacer una crítica pondera a muchas de esas contradicciones que desde la realidad impregnan la historia de la novela. Recordando con ello, las teorías estéticas de Georg Lukács, quien en sus ensayos demuestra y hace patente estas dualidades. 

Sosa asume correctamente estas intrincadas y inasibles contracciones, volcándolas con éxito en la trama, al nombrarlas y hacerlas parte de la novela permite elaborar una crítica de las mismas desde la ficción, en esa realidad emulada, llena de vida y elementos enigmáticos, fantásticos.

“Regeneración” es una novela que se yergue como una propuesta literaria interesantísima, que nos hace pensar en la recuperación de lo mejor de nuestra narrativa, trayéndonos una historial original, es una novela que sale del inventiva de su autor, de su prosa ingeniosa, alejada de superfluos y exabruptos, que atrapa y atrae, que nos envuelve poco a poco con su potente historia.

Es una novela que abre nuevos senderos en nuestras letras, que nos anima a confiar en lo que se viene haciendo. “Regeneración”, no sólo es una excelente lectura, es también una novela de un profundo contenido.  Acerquémonos a ella querido lector, adentrémonos en sus páginas, dejemos que la prosa de Sosa nos sumerja en la fascinante historia de “Regeneración”. 

viernes, 15 de febrero de 2013

REGENERACIÓN YA ESTÁ EN AMAZON...


“Regeneración, Parte 1: Incendio en la Planta Amuay” es una novela corta, de 83 páginas, doce capítulos, de 19.030 palabras, 114.142 caracteres, 370 párrafos y 1.999 líneas. Doce personajes principales la componen, y otros tantos que pasean a través de la historia. Es la primera entrega de una colección de novelas que pretende conquistar desde Latinoamérica la ficción escrita. En ésta entrega se dan a conocer los personajes que protagonizarán las siguientes series. 


Basada en un evento real, la portada del libro es la fusión de los dos colores que mancharon el amanecer del 25 de agosto en Venezuela: luto y sangre. Tras la explosión en una de las plantas refinadoras del país, donde perdieron la vida trabajadores y rescatista, Gusmar Sosa, autor de la obra, conmocionado por el evento que se transmitía como noticia a través de todos los medios nacionales, decide escribir un cuento en homenaje a los caídos y un mes después convierte el cuento en “Regeneración, Parte 1: Incendio en la Planta de Amuay”.

En la novela se toma la explosión como punto de partida para la historia, y a medida que pasan las horas de agonía el lector podrá encarnar a un observador que se sitúa desde distintas dimensiones contemplando la desesperación, la esperanza, el misterio, las teorías y cada elemento que emerge desde el hecho central. Paseará por la psiquis de los personajes, conociendo sus pasados, transitando con ellos por el presente y soñando junto a ellos con el futuro. 

Es una novela fantástica, de tono oscuro, de fondo ficticio, anclada en la realidad, de suerte negra, arrojando una forma de entrega que no resulta complicada para el tránsito ni permite tropiezos para la comprensión. La lectura se digiere fácil y da espacio para especulaciones o suposiciones.

A poco tiempo de su publicación en formato e-book desde la plataforma de amazon ya cuenta con comentarios positivos que puedes leer en el blog de la novela: “Regeneración”.
 
También puedes leer el capitulo uno aquí o aquí.

Si deseas adquirirla pulsa aquí.

Además, desde distintos países amigos del autor enviaron sus fotos apoyando el lanzamiento de la novela, puedes ver las fotos aquí.

viernes, 8 de febrero de 2013

ENTREVISTA A KASSFINOL, AUTORA DE "EL REINO".


Ella no es pesimista, y no soporta estar entre pesimistas, apuesta por un entorno positivo. Es una mujer de carácter, con quien se puede sostener una conversación incluso si no hay afinidad en el tema, su temple es también simpatía e intenta practicar la solidaridad desde sus bases. Ella vive para ser feliz y ninguna crítica la detendrá, por el contrario, tiene la agilidad de hacer de las críticas un trampolín. Confiesa que sólo dos cosas le quitan el sueño: su amada familia y leer un buen libro.  Y es que ella es una mujer agradecida, satisfecha que no es lo mismo a ser conforme.

Es una escritora joven y talentosa, con una sólida carrera y varios títulos literarios, maneja con gracia y habilidad el género Fantástico, también el Romance y el Suspenso. Y en conversaciones que hemos sostenido me ha revelado que está inclinándose hacia el terror.

En su tiempo libre atiende a su familia, va al gimnasio, y… ¡Cuidado! ¡Ella practica Karate! Me cuentan que ha recibido algunos golpes, pues cuando está inspirada escribe en su memoria aún practicando Karate.

Es conocida como Kassfinol, oriunda de la ciudad cenicienta de Venezuela, Cabimas. Y no hablaré más de ella, que sea ella a través de sus respuestas quien se nos revele…


Gusmar Sosa: Tu reciente novela impresa, “El Reino”, ya llevaba algún tiempo publicada en formato e-book, ¿qué te motivó llevarla a impresa? ¿Desestimas el formato e-book?

Kassfinol: No, claro que no. Al contrario el formato e-book me ha impulsado en mi carrera, ya que las dos editoriales que se interesaron por mi trabajo antes de NSB sólo publican en ese formato. Luego decidí publicarlos en Amazon y me fue muy bien. Tener mis libros en formato impreso es un sueño que todo escritor quiere. Es ver materializado el esfuerzo. A la hora de la verdad me agrada que mis libros lleguen a más personas ya que estas tienen diferentes gustos, unos prefieren leer en su Kindle y otros oler y tocar el libro.

G.S: ¿Por qué el género fantástico?
KF: La realidad es muy aburrida, inyectarle un poco de imaginación y cambiar la percepción de unas cuantas realidades para mí es más atrayente. Por eso escribo más sobre ese género, aunque últimamente el terror y suspenso ha tomado fuerza en mis escritos. 

G.S: ¿Qué autores y qué obras literarias han influido en ti?
KF: Jr. Ward, Gena Showalter, Kresley Cole y Stephen King… todas sus obras me encantan y son más de cien libros entre los cuatro autores, todos me los he leído y me han encantando. Aunque de los cuatros al que más admiro y ha influido en mi es Stephen King y Jr Ward.

G.S: ¿Por qué escribir? ¿Consideraste alguna otra  profesión?
KF: Consideré tres profesiones: Economía, Educación y Aduanas, las tres las estudié y me preparé para trabajar en ellas con excelentes notas y en un corto periodo de tiempo pude graduarme. Ya a mis 21 años era Economista y a los 24 tenía dos diplomados, cada uno con dos años de duración (los estudié paralelamente) ¿Qué ocurrió? Me senté a escribir y no pude parar, y decidí hacer lo que amo hacer. Se lee fácil, pero jamás lo fue, ni lo será, pero ínsisto en seguir haciendo lo que quiero, estoy convencida de que si uno hace lo que ama, mal no te puede ir.  

G.S: En cinco líneas, ¿cómo resumes “El Reino”?
KF: Una novela ligera, con personajes fuertes y decididos. Con unos seres sobrenaturales muy letales y bien formados. Un libro que puede convertirse en tu gran realidad si llegas a creértelo, ya que la línea entre lo real y lo ficticio es muy delgada. Algo en mí me dice que lo que ocurre en el libro es cierto. Pero cada quien creará su concepto después de leerlo.

G.S: ¿Hay alguna pizca de tu realidad en el contexto del “El Reino”?
KF: Sí, detesto ver a la gente llorar, cuando alguien fallece. Claro lo respeto y es de humano, lo sé. Pero mi concepto de la muerte es distinto, para mí vamos a un lugar mejor y deberíamos hasta envidiar no estar en este mundo tan egoísta y lleno de cosas malas. Aunque ese es un tema muy largo, digamos que no soy tan fatalista y adoro vivir en este mundo PORQUE AMAR ES MARAVILLSO. Así que retomo lo que te decía: Como no me gusta ver a las personas llorar en un cementerio, se me ocurrió explicar el porqué no hacerlo. De esa manera nacen los demonios de esta increíble saga.  

G.S: ¿Tus personajes reflejan características de tu personalidad? ¿Podrías decirnos qué personajes tienen más de ti?
 KF: Tengo once libros, cada uno tiene una característica de mí o de alguien cercano a quien amo o valoro. Jess en este libro es una joven muy burlona, bueno yo soy como ella con mis amigos, me encanta hacerlos reír y les digo lo que pienso así sea muy tonto. Por otro lado, Carolina tiene una manera de manejar espantosa y ama Metallica, bueno esa soy yo al 100% -Risas- y tengo una peculiaridad de Brian y todos los hijos de la noche: jamás juro en nombre de Dios al menos que sea necesario y deba reforzar una verdad que digo. Tengo mi concepto bien desarrollado de qué hacer y qué no, y eso es algo que jamás hago.

G.S: Si el éxito de un escritor novel dependiera de un consejo tuyo, ¿qué le dirías?
KF: Que siempre confíe en sí mismo y luche por lo que desee. Jamás debe dejarse caer por una respuesta negativa, siempre debe ir y trabajar por su sueño. Todo principio es difícil, pero todo sobre una fuerte constancia, crece y mejora.

G.S: ¿Qué proyectos tienes planteados para este año?
KF: Publicar el libro inédito “Guerra en el cementerio”, con NSB. Es decir, el libro 2 de la saga “Hijos de la Noche”. Publicar en papel el libro 1 de la “Trilogía de la Invocación” y el libro 1 de la saga “Un mundo de sombras” en Venezuela. Todos bajo el mismo sello editorial.

G.S: Por último, ésta es una pregunta que me inquieta, algo ególatra, si te pidiera que me hicieras como un personaje del género que escribes ¿Me harías víctima, victimario, lobo o vampiro?
KF: Un Victimario muy calculador, no te veo como una víctima ya que con tanta inteligencia y carácter es difícil visualizarte así.


Y esto ha sido todo por ahora, éxito a ésta talentosa escritora que desde Cabimas va construyendo sus mundos para ofrecernos buena literatura contemporánea.

lunes, 4 de febrero de 2013

RESEÑA DE "EL REINO".


El año 2012 me permitió conocer autores noveles que van emergiendo en el ámbito literario de mi país, entre ellos Richard Sabogal, autor de “La Muerte Disfruta su Propia Inseguridad” y Director de Negro Sobre Blanco Editores, para quien escribí una reseña de su libro que rodó como nota de prensa en algunos medios digitales, un autor que maneja con mucha habilidad el género de novela Negra; entré en contacto también con Arnaldo Jiménez, autor de “El Silencio del Mar y Otros Cuentos de Misterio”, colección de cuentos en la que se incluye un prólogo escrito por mí, Arnaldo derrocha talento en sus cuentos, presentándose como un maestro del misterio. También conocí a Francisco Javier Ruíz, autor de “El Abrazo del Mar”, cuya obra incluye en la contraportada una sinopsis escrita por mí, quien hace atractivo el negativismo de sus personajes. Conocí también a Rafael Ayala Páez, Nesfran Antonio González, entre otros autores venezolanos con personalidad literaria y una resolución de marcar la contemporaneidad con sus estilos.

El 2013 me va regalando nuevos nombres para mi galería de amistades, y entre ellos resalta Kass Finol. Una chica de gran talento, que transmite un aura mágica y un carácter centrado. Apenas pude compartir unos minutos con ella, pero suficiente para recibir de sus manos un ejemplar de su más reciente obra impresa: “El Reino”, y debo alardear, pues me lo entregó autografiado.

La portada del libro anuncia exactamente el ambiente que uno encontrará en la narración, en ella se vislumbra un cementerio tenebroso, oscuro, y la silueta de una criatura que a simple vista parece un demonio. Una escritura sobre el título nos hace un anuncio: “Primer Libro de Hijos de la Noche”. Así que lo primero que me pregunté al ver la portada fue: ¿qué rayos es un Hijo de la Noche?

Pensé que saber la respuesta a esa pregunta sabotearía el tono enigmático de la obra que presenta Kass Finol. Pero cuando en las páginas 53 y 54 supe con exactitud lo que es un Hijo de la Noche, mi interés no mermó, contrario a eso se incrementó, quise saber más de ese mundo mítico y oscuro, quise pasear junto a sus personajes por las veredas de la historia compleja e inteligente que construyó la autora. Y es que Kass tiene el talento preciso para mantener al lector despierto y alerta a medida que transcurre la historia.

Tal vez puedes pensar que el mundo fantástico de vampiros está agotado, que ya no pueden escribirse sorprendentes escenas que den vida a historias de hombres lobo, que ya un cuento de brujas y hechizos no puede arrojar un elemento inesperado, que una historia de ángeles puede ser siempre rosa y predecible. Puedes creer que conoces las leyes de esos mundos detrás de la niebla que nos separa de la realidad; pero leer “El Reino”, es leer un postulado burlando las leyes conocidas de cada uno de esos mundos y la apertura a uno mucho más complejo, interesante y desafiante.

“El Reino” es una narración en primera persona, la historia es planteada desde la óptica de una chica aparentemente normal, pero heredera de los dones de su madre, perteneciente a una extraña raza de criaturas que aseguran haber sido creadas por el mismo Señor al que la humanidad le atribuye la creación, y que, además, sostienen estar entre los humanos para cumplir un propósito. Su nombre es Carolina, y está próxima a convertirse en la Reina de los Hijos de la Noche. Su destino está unido al Hijo de la Noche Número Ciento Treinta y Cuatro, nombrado por ella: Brian, como una de sus reformas “extrañas” a los ojos de los Hijos de la Noche. Brian es su mentor, rol que le es encomendado por su padre, quien abusa de su astucia y poder para asegurarse de que su hijo se una en matrimonio a Carolina, en una escena emotiva él le confiesa: “…Los Hijos de la Noche puros, no elegimos a nuestras parejas, inconscientemente nuestro cuerpo, nuestro ser lo hace…” Ante tal confesión Carolina se muestra complacida, pues desde la primera escena se siente atraída hacia Brian, sin saber que tal atracción es un síntoma de su raza y de su conversión. Síntoma que es menor frente a las vicisitudes que tendrá que enfrentar durante un año, pese a la concupiscencia natural de cada uno de los elementos que la componen como Hija de la Noche, como no exponerse a alguna maldición proferida por otro mortal, no hacer juramentos accidentales que podrían terminar esclavizándola, controlar su lujuria las noches de luna llena, entre otros.

Los Hijos de la Noche enfrentan a los Dampfen: demonios consumidores de tristezas. Ellos son los que, en palabras de Brian, “se alimentan de los pensamientos, recuerdos, del dolor de alguien, y están condenados a vivir en el cementerio”. En la historia se establece un equilibrio, se reconoce la necesidad de la existencia de los Dampfen, pero se revela que éstos deben ser destruidos una vez que violan alguna de las dos reglas que deben respetar: no asesinar a ningún ser humano y no salir del cementerio. Éstos demonios a veces abusan de su poder y provocan suicidios y se aburren de la estadía en el cementerio y se mezclan en el mundo de los mortales. Es allí cuando entran en acción Los Hijos de la Noche.

Además de la estructura, definición y características de la compleja existencia de los llamados Hijos de la Noche, hay otro elemento que le da cierto toque enigmático a la obra, y es la herencia de Carolina. No sólo sus dones, sino su historia, la trama en la que estuvo envuelta su madre. Herencia histórica que la hace blanco de los Dampfen y la proyectan como la más especial de las criaturas del clan.

Aunque la historia se centra en Carolina y Brian, titilan en la trama personajes como Jess, la mejor amiga de Carolina. Aunque secundario, y aparentemente adorno en la narración, no debes descuidar su desempeño, pues al final de esta primera historia se sospecha que su humanidad será determinante en el desenlace de la próxima entrega.

Los Hijos de la Noche no son personajes no creíbles. A pesar del mundo en el que están inmersos, presentan una dualidad muy humana que los ata a nuestra realidad, ellos son un reflejo creativo y particular de la humanidad. Sujetos a pasiones, con interrogantes frente al aparente destino escrito, presos de sus deseos y a la vez comprometidos con un deber.

Es una historia que no debes dejar de leer, es el comienzo de una serie que seguro se incrustará en la historia del género fantástico hecho en Venezuela. 

lunes, 21 de enero de 2013

REGENERACIÓN NO ES CIENCIA FICCIÓN NI FANTÁSTICA, ES NARRATIVA NEGRA... RESEÑA DE RICHARD SABOGAL...


Mi novela corta, "Regeneración", ha sido objeto de críticas por parte de buenos amigos, entre ellos Rafael Ayala Páez y Scarlet Gómez Romero. El primero inclina mi novela hacia el género de Novela Fantástica, y Scarlet sostiene que tiene elementos de Ciencia Ficción. Ahora, Richard Sabogal la sitúa dentro de la narrativa negra. A continuación su reseña:

Anoche, luego de distraerme viendo la serie "El Barco", a las diez y media de la noche, saldé cuenta con un gran amigo que quería leyera su libro, que saldrá pronto con "Neblina Publicaciones" o Negro sobre Rojo como yo jocosamente le dije por los dos colores de la portada que semióticamente aluden al rojo de la sangre y al negro del petróleo o la negra que la pasan las víctimas. Ese amigo es Gusmar Sosa y su libro es “Regeneración Parte 1. Incendio en la planta Amuay”. 

Yo leí el cuento que dio origen a éste libro, si mal no recuerdo ese cuento iba a su colección de "Cuentos Ateos". Para ser sincero el cuento es bueno,  es interesante ver ese personaje que no se muere, pero ya, lees el cuento y ya. Este libro es algo muy distinto al cuento, algunos personajes se encuentran pero muchas cosas cambian, la madurez de la historia impresiona.

Debo empezar por aclarar una duda que hasta el autor tiene, dice que Regeneración es un libro de ciencia ficción o con matices de éste género, en absoluto, no tiene nada de ciencia ficción, puede confundir fácilmente por esos personajes con dones, pero a pesar de sus características son patrones que una que otra vez se han visto en algún programa sensacionalista de televisión en personas reales.

Dentro de la literatura hay varios autores que manejan estos dones, uno de ellos, el que tengo más a mano ahora, es Isabel Allende con "La Casa de los Espíritus", allí vemos a una mujer con poderes psíquicos que conoce más allá de las realidades nuestras. Dentro de la ciencia ficción, las verdaderas historias de ciencia ficción, está Terry Pratchett con sus historias de brujas y magos y el Mundodisco, Larry Niven con  sus historias en otros planetas, Asimov con sus leyes de la robótica o sus conocidas obras llamadas Fundación. En fin, el mundo de la literatura de ciencia ficción es tan enorme, tan extenso y maravilloso, que necesita conocerse mucho sobre ciencia, sobre tecnología, porque incluso autores que escribían en los setenta manejaban términos tecnológicos que ni siquiera nosotros aún conocemos.

Regeneración entra dentro del género negro, narrativa negra, por la suerte de sus personajes, género que curiosamente el autor ha manejado en prácticamente todas sus obras. “Rubia”, su primera novela publicada bajo el sello Negro Sobre Blanco Editores, a pesar de su viaje al interior de su personaje, es una mujer que esa suerte, ese pasado, la lleva a parecer un alma en pena por gran parte de la obra. “Cuentos para Morir Leyendo”, una colección de ocho cuentos que Gusmar Sosa escribió junto a éste servidor, ni hablar, y es que casualmente hace pocos días una escritora estadounidense decía en una entrevista que la narrativa negra iba más allá de tener una historia con un policía y un asesino, el género ha madurado y sus historias van con mucha más profundidad en sus personajes, curiosamente su novela, la que presentaba esta escritora era la historia de un hombre o una pareja, y llegaba hasta el tuétano de su alma, cosa que Gusmar hace en sus obras.

Ahora, habiendo definido el sitio donde yo, Richard Sabogal, coloco a Regeneración, profundicemos en su historia.

La historia se abre con un hombre prendido en llamas que va despellejándose poco a poco, es en cierto modo el protagonista de nuestra historia, aunque cada personaje tiene un peso importante dentro de la obra, éste hombre, es el único que se acerca en un ápice a la ciencia ficción, no puede morirse, y él lo desea, ahí pierde su rasgo de ciencia ficción. Gusmar profundiza en este personaje, su pasado trágico, por cierto un juego literario que cuando lo aplica le queda estupendamente bien, juega con los espacios  y en pocos párrafos nos cuenta sucesos en líneas diferentes de tiempo y al final del segundo o tercer párrafo ya nos sentimos identificados o atraídos por ese personaje y continuamos leyendo esperando tropezar de nuevo con él.

Nos conseguimos a un bombero, un buen hombre, que sufre viendo como Amuay, verdadero protagonista de la historia, se consume en llamas, tal como en realidad ocurrió el pasado 25 de agosto de 2012. Este hombre apagallamas se asemeja a Gusmar, es un personaje que siempre anda pendiente de lo injusto pero también de las conspiraciones. El bombero sigue las conspiraciones o posibles conspiraciones con una gran pasión, y aquí Gusmar comienza a desarrollar otra faceta de historiador, la cual dejó bien parada a Rubia, su primera novela, pero a su vez incrusta en la consciencia del personaje un conocimiento internacional que aborda con equilibrio sin dejarse llevar por emociones, éste atributo es uno de los grandes rasgos positivos de Regeneración. Es entonces como el bombero atribuye que el hecho de Amuay pudo ser provocado, como se maneja en los bajos fondos que fue realmente, y a partir de allí nos vamos sumergiendo en la historia, viendo a un hombre ajeno al hecho, que está pensando más en cómo poner fin a su sufrimiento, y a otro queriendo apagar el incendio y pensando en el status quo de la situación. Pero el bombero no es solamente un hombre de corazón noble, tiene su don, un don extraño por cierto, algo similar a una intuición que va mas allá de lo que conocemos por el término y este personaje jugará un papel importante dentro de las llamas de Amuay.

A Roberto Infante, el hombre que no puede morir, nos lo iremos encontrando dentro de la historia repetidas veces, siempre compartiendo su sufrimiento y esa agonía de tantos años, a la vez que nos vamos encontrando personajes en otros planos de la tragedia. Luego de ver a Roberto, y al bombero, Gusmar nos lleva a alguien que en otra latitud ve a través de la televisión la tragedia y piensa en sus seres queridos que trabajan allá, otro aditivo que nos va sumergiendo aun mas en esas horas de fuego y sangre.

Es común encontrarnos dentro de las historias de Gusmar personajes con diatribas religiosas, nunca falta un ateo, o un personaje que cuestione las palabras que los religiosos defienden a diente y espada,  y por supuesto tampoco falta un religioso, pero es tanta la pasión por cuestionar las incoherencias de la religión que ese personaje religioso se comienza a preguntar cosas que no comprende y que la iglesia le prohíbe preguntarse, en esta historia no podía faltar, y lo interesante es que no lo hace tedioso, sino reflexivo y queda intrínseco en la historia: “Para su padre el alma no era más que otro concepto controlador a disposición de la religión y su mecanismo proselitista, tal vez a su padre no le preocupaba el destino de su alma…” dice en uno de sus párrafos.

Continuando con esa crítica mordaz, ahora viajamos al lado de los reporteros, quienes como buitres están pendientes de devorar el hecho, por un lado intentan colocarlo como si fuera una provocación y aseguran que el gobierno lo tenía controlado y por el otro como si fuera la destrucción total. A su vez viajamos al corazón de las llamas, a una garita que está que se la come la candela y a un grupo de personajes, entre ellos uno que lleva mi apellido y el cual no tuvo gran relevancia, cosa que me decepcionó porque cuando iba a esa altura de la lectura y veía personajes tan fascinantes no pude evitar preguntarme cuál seria el poder de ese hombre con mi apellido, seguramente hasta primo mío, no sé. Dentro de esa garita ocho personas angustiadas desean salir, la que tiene un don es Miriam Salazar, mujer que tiene la batuta de la situación y que además nos hace sentir ese pánico entre las llamas, esto aunado a los demonios internos de cada uno dentro de la garita y el poco oxigeno que les va quedando con cada minuto que transcurre.

Luego el autor nos mete en la cúpula política donde vemos al presidente, al vicepresidente  y varios líderes bajo los ojos del sargento Tomás Zambrano, quien tiene su propio infierno dentro, pero que con aplomo asume el reto de salvar Amuay, todo a raíz de una promesa hecha a su padre.

Dentro de la historia vemos todo el tiempo un desarrollo del momento, de las llamas, hacemos regresiones con cada personaje, pero el autor reflexiona sobre un post evento, lo que ocurrirá con todos esos afectados, damnificados y nuevamente juega con esa realidad: “Sabía lo que sucedería, los afectados serían ubicados en escuelas, polideportivos, complejos y otras instituciones administradas por el gobierno, con la promesa de una pronta solución a sus problemas, el gobierno intentaría un acuerdo con el sector obrero para una alianza a fin de construir una urbanización en la ciudad, transcurrirían meses”.

No podía faltar entre los personajes alguien que despierta con la casa encima, una chica que descubre la tragedia bajo su propio techo, o lo que queda de él. El juego que hizo con este personaje fue muy atractivo, le dio otro matiz a la historia.

Es Regeneración una obra que me cautivó, supera en creces el cuento que leí aun en edición – ventajas de ser su amigo –es una historia que me muestra en diferentes planos esa tragedia que padecieron tantas personas y que los medios reflejaron tan patéticamente.

Gusmar trazó su pluma con un respeto hacia nuestros caídos de Amuay, mostrándonos personajes inolvidables, algo difícil de lograr en la literatura, personajes con tres dimensiones, que cuando uno recuerda el nombre de ellos le viene a la mente lo que pasó dentro de la historia y algo mucho más atrayente, me sentí identificado con prácticamente todos los personajes. Algo de su pasado, de su presente o de sus acciones me identificaron, y estoy seguro todos los lectores se identificaran. Me enorgullece tener un amigo con esa pericia y me satisface aun más tener mi segundo libro en sociedad con él, ésta historia, real, sin nada de ciencia ficción, ni siquiera las particularidades de los personajes, necesita ser leída por todos los venezolanos, porque no es un lucro que busque el autor, es un tributo, ya que ni siquiera lo editará en papel, lo difundirá en digital para quien quiera adquirirlo. Es un libro que se lee de un tirón, no por lo fatuo, nada de eso, sino porque no podrá dejarlo. Yo comencé a leerlo a las diez y media de la noche, cuando me levante de la cama donde lo leía con la computadora, tenía todo el cuerpo agarrotado y adolorido, por supuesto me levanté cuando llegué a ese final tan abierto y que da paso a una segunda parte que desde ya le exijo al escritor que me la pase, porque quedé sediento por conocer mucho más de esos personajes y de esa historia que marcó la vida de muchos venezolanos.

Si esta historia es impulsada correctamente calará en la piel de todos los venezolanos y será leída y pensaremos ¿Cómo estarán esas familias que pasaron por esto?

Gracias Gusmar, por regalarme tan buena lectura.

viernes, 18 de enero de 2013

CAPÍTULO DIEZ DE "REGENERACIÓN".


A continuación comparto una parte del capítulo diez (Presagio), de mi novela Regeneración. En unas semanas la novela estará disponible a través de Amazon y otros portales…

El fuerte sonido la despertó agitada, sorda y temblorosa. De un golpe levantó la mitad de su cuerpo quedando sentada sobre la cama intentando descifrar lo que pasaba. Una neblina espesa había inundado su habitación, le dificultaba la respiración, se ahogaba. No era neblina, era polvo. Agudizó la mirada, con sus manos intentó deshacer la densa niebla de polvo que la agobiaba. El terror aumentó, no podía creer lo que veía.

La pared que separaba su habitación de la sala estaba derrumbada, el techo de la vivienda se había venido abajo, sólo quedaba un pedazo sobre ella, notablemente falseando como amenazando con caerle encima, podía ver que el otro extremo de la casa estaba en ruinas. No pudo evitar una agonizante tos. Sus piernas no respondían a la orden de levantarse, pensó en sus padres.

¿Dónde estarían? ¿Qué había pasado? ¿Qué era ese humo negro que oscurecía el cielo?

Desde su cama vio hacia la selva que rodeaba la urbanización las Acacias. Creyó ver una especie de fuego avanzando entre los arbustos. Pensó que eran los nervios. Un sonido agudo le devolvió el sentido del oído y al instante escuchó crujir el techo sobre ella, saltó de la cama con un impulso y agilidad producto de su disciplina en el gimnasio, y el techo cayó sobre la cama haciéndola pedazos. Escuchaba explosiones, pero menos ruidosa a la que interrumpió su sueño y la hizo despertar. Seguía escuchando el sonido agudo, era una alarma de emergencia, poco a poco iba comprendiendo, aunque confundida.

¿Estamos en guerra? ¿Nos están atacando?

Salió de lo que había sido su habitación, asombrada, saltando entre los escombros, mirando alrededor. La escena era apocalíptica, muchas casas de la urbanización estaban sin fachadas, algunas personas salían heridas a la calle, sangrando, desorientados.  Se agrupaban en la plaza frente a su casa, y desde allí todos miraban hacia el sur con asombro y terror en el rostro.

Escuchó las sirenas de los camiones de bomberos.

¿Blancos de una bomba nuclear? ¿Qué tan lejos había sido el impacto? ¿Se estarían haciendo realidad sus pesadillas de guerras?

El miedo crecía y atacaba su estómago, sintió un frío recorriéndole la pierna derecha y entonces notó la herida, era leve, un rasguño tal vez hecho con los escombros o quizás un trozo del techo le había caído estando en la cama y no lo sintió hasta ahora por el pánico.

Volvió a su casa, rasgó una tela y con ella cubrió su herida amarrándosela alrededor de la pierna. Recordó a sus padres adoptivos, no los vio afuera donde se agrupaban atemorizados sus vecinos. Corrió entre los escombros buscándolos, entró a la cocina y era un caos. Dos habitaciones se habían desplomado por completo, la sala era un cementerio de escombros, las lágrimas golpearon desde su estómago, ensancharon su garganta, inundaron sus ojos hasta rodar cuesta abajo por sus mejillas.

Mileidys Bermúdez no podía creer que sus padres adoptivos habían sido tapiados por los escombros, no podía aceptar que estuvieran muertos. Entre los escombros vio una de las fotografías que con orgullo los Bermúdez mostraban en el interior de la sala, era ella en medio de ellos, la foto la habían tomado el día de su adopción, a sus doce años. Habían pasado seis años y ella se sentía feliz y en familia junto a ellos. Se ganaron su confianza, con cariño, con atención. Y el único secreto que decidió guardar era el de sus sueños. En sus sueños veía escenas de su infancia, y aunque no recordaba mucho de su niñez tenía la convicción de que así era. También tenía sueños que se cumplían, hasta el momento nada alarmante, sin embargo, algunos sueños eran pesadillas monstruosas y se preguntaba si acaso esas también se cumplirían.

Les habría contado sus sueños y su teoría sobre ellos a sus padres, pero sabía que ellos la llevarían a algún psicólogo, se preocuparían mucho por su salud mental. Ya la habían inscrito en ballet, karate y natación, por el interés de que pudiera desarrollar habilidades productivas, también la inscribieron en una universidad privada, proveyéndole lo necesario para su desarrollo académico. El ambiente familiar era celestial, jamás imaginó que de ser adoptada podría estar en un hogar como ese. Y ahora, una vez más, todo cuanto amó está derrumbado, sólo quedan ruinas.

Con los ojos fijos en la fotografía recordó que Nelson y doña Estílita no habían dormido esa noche en casa, el día anterior habían decidido visitar a sus padres en el campo y ella se quedó porque debía presentar exámenes al amanecer. Al instante escuchó sirenas acercándose a la urbanización, se asomó detrás de la única pared que quedaba en pie, componentes militares se dirigían a Las Acacias. Corrió hacia la plaza, el pánico se adueñó de ella una vez más, decidió abandonar el grupo de heridos que estaban reunidos allí, escuchó comentarios que insinuaban que otra explosión podía ocurrir, aún sin entender qué pasaba corrió a las afueras de la urbanización, sin dejarse ver por los militantes de la Guardia Nacional. Entre callejones y veredas se alejó, viendo las calles abarrotadas de autos, también veía cómo algunas personas invadían locales comerciales para saquearlos.

Mientras avanzaba escuchó rumores de lo que ocurría, no era una guerra, no se trataba de una bomba nuclear, era la Planta Amuay, algo había sucedido allá. Veía grupos pequeños de personas que corrían en dirección contraria, dirigiéndose a la planta. Decidió cambiar su rumbo y unírseles. A medida que se acercaba podía ver el incendio crecer en una de las áreas de la planta, también una pared inmensa de humo negro que vestía el cielo como marcando una imponente división en el horizonte. Escuchaba las historias de algunos que se lamentaban, lanzaban plegarias con un “dios mío sálvalo”.

-Mi esposa no debía estar allí. Le correspondían sus vacaciones la semana pasada y acordamos que las dejaría para pedirla de manera que pudiéramos disfrutar en nuestro aniversario de bodas.

Mileidys miró al señor que le hablaba. Un hombre de entre treinta y treinta y cinco años, su rostro reflejaba agonía. Le contó que planeaban tener un bebé pronto, que ella era su vida, que no sabía que sucedería si ella no sobrevive.

-Salí de casa antes que los militares llegaran y me obligaran a evacuar llevándome quién sabe a dónde. No tiene sentido ningún lugar sin ella.

Le pareció romántico el gesto, pero no sabía si podía sentir ternura en un momento como ese. Se preguntó a sí misma qué hacía caminando hacia la planta, todas esas personas tenían a alguien allá, nadie podría estar caminando hacia la planta por mera curiosidad, sin duda el lugar era una bomba de tiempo, o al menos eso se rumoraba entre la gente con la que iba.

¿Qué hacía caminando hacia una bomba de tiempo? ¿Por qué no se devolvía y se montaba en uno de los vehículos de la Guardia Nacional dispuestos para la evacuación? ¿Cómo estarían Nelson y Estilita?

Seguro ellos estarían angustiados, averiguando qué sucedió, intentarían entrar al pueblo, la Guardia Nacional no les permitiría el paso, desesperado intentarían explicarle a uno de los funcionarios que su hija estaba en el pueblo, que querían buscarla, la angustia sería indescriptible, ella los conoce. Se enterarían que hay un campamento para refugiar a los evacuados, irían hasta allá, al no encontrarla la angustia sería mayor. Pensó en volver, pero sentía que debía llegar hasta la planta....