Novela
Mostrando entradas con la etiqueta Novela. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Novela. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de mayo de 2013

RUBIA, CAPÍTULO UNO.


Por la alegría de ver mi novela Rubia participando en la edición XVIII del Rómulo Gallegos, les comparto el capítulo uno. Espero lo disfruten:

Es mediodía. Da igual verano o primavera; por estas tierras el sol de mediodía empaña el clima con su calor. Sería casi insoportable de no ser por las ráfagas de aire fresco que nacen entre las montañas y se desprenden desde lo alto del valle, allá arriba, donde los robles lo bordean como custodiándolo. ¡Valle legendario! Escenario de tantas historias. El aire viaja danzando, viento recio y solitario, juega entre los árboles, acaricia los samanes, árboles de lluvia, cenizos y de porte asombroso; seduce a los cedros, legendarios como el valle y silba entre ellos; sigue su camino, agitando la hierba en las planicies, donde reposa el ganado. Roza el agua de los ríos, dispersa a lo ancho y largo de estas tierras, bebe del Arroyo del Cardón y su recia danza encuentra calma. Ya no es viento solitario, es brisa suave que pasea con elegancia por el valle, que busca compañía entre las calles de Piedrita y Cañaveral, y avanza hasta Rivera y Agua Santa, no se detiene hasta que llega a lo más profundo del valle: El Consejo de Ciruma, y allí se perfuma con el aroma del aceite de cabimo.

Da igual verano o primavera, el sol o la brisa; da igual la sombra del cabimo bajo el cual está sentada en uno de los bancos de la plaza del indio, ajena al aroma del aceite, indiferente al verdor de las montañas que aun a lo lejos coquetean majestuosas. No importa el mundo fuera de ella y el suyo se ha detenido, el futuro tiembla y se inclina junto al presente, el pasado reina y se burla; el espacio es un vacío reducido a la medida de los interrogantes, donde no caben sueños y deseos, donde muere la sonrisa y brota el dolor. En ella, el sol es odio inclemente que empaña el alma con su calor y el valle, es su corazón que llora la ausencia de la brisa.

Ella es Rubia, la del nacimiento milagroso, la niña prodigio, la adolescente pródiga que una vez conoció el amor, la joven del millón de errores, la niña linda, la de los ojos de su abuelo; ella es una historia que aún no termina. Es hoy, un mundo distante y ajeno… Es un suspiro…

<<Soy Rubia, y tengo veintiocho años>> piensa, y es un lamento <<o tal vez soy veintiocho años llamados Rubia. Mi nombre debe ser sinónimo de desgracia, de desastre o constante aflicción. Sé que es inútil y tonto creer que puede cambiarse el pasado, pero… ¡Cuánto daría por cambiar aunque fuera un solo evento y desde allí caminar un trayecto distinto! entonces otro sería el presente y valdría la pena un futuro…>>

Al paso de la brisa una hoja se desprende del cabimo, es arrullada con ritmo lento, cae en el cabello de Rubia y allí reposa, sólo unos segundos, ella la toma con sus manos y siente la humedad del aceite en sus dedos, contempla el verde intenso y vivo de la hoja que la invita a despertar ante el mundo que la rodea. Sus ojos azules se funden en el horizonte, se pierde en el azul del cielo mientras suelta la hoja que cae al suelo. Frota entre sí los dedos aceitosos y regresa del horizonte, se encuentra con ella misma fuera de su mundo interior, bautizada con el aroma de la primavera.

<<El aceite de cabimo... si fuera tan fácil disipar el odio...>> piensa, y es un tímido deseo <<Las manchas del corazón son imborrables, no hay aceite que valga>>. Es una sentencia.

Recuerda el relato que una vez escuchó: en el año 1890 una extraña enfermedad azotó al estado Falcón, estado limítrofe con el estado Zulia. Una mancha aparecía en la piel y al cabo de dos semanas ésta se convertía en una llaga y, poco a poco, se extendía por todo el cuerpo. Las personas infectadas por esta enfermedad se iban pudriendo en vida, presentaban síntomas como fiebre y debilidad para ejercer cualquier tipo de actividad. Así, las víctimas de la enfermedad estaban condenadas a morir en un lapso de dos meses después de que la mancha se convirtiera en llaga.

Cuatro familias, los Quero, los Pachano, los Morles y los Suárez, decidieron abandonar el estado unidos como una sola familia, los más ancianos presentaban ya la mancha en la piel y en la familia Morles, un niño iba infectado también. Partieron en caballos, arreando sus ganados, con provisiones para un mes de camino, y la esperanza de encontrar un caserío en el estado Zulia donde poder establecerse lejos de la infección del estado abandonado. Llevaban también semillas de maíz, de auyama, y de otros alimentos, creían que, de no conseguir un caserío, podrían fundar en alguna tierra uno para las cuatro familias. Tras dos semanas caminando en medio de la selva falconiana y sin conseguir nada, el niño Santiago Morles presentaba fiebre con frecuencia y sus padres se desesperaban ante la idea de que pudiera morir en aquel peregrinaje. Los ancianos también se descomponían aceleradamente.

Encontraron un arroyo bordeado por cardones y se detuvieron para calmar la sed de los animales. Mientras las bestias se saciaban, un indio se les acercó. Se alarmaron al verlo, semidesnudo y de aspecto rudo. Cuando estuvo cerca, el temor aumentó al notar una cicatriz en su rostro que parecía dividírselo en dos. El indio parecía llevar un objetivo: sin distraerse, caminó directo hacia el niño, que estaba rodeado por sus padres y en los brazos de su madre, se abrió paso entre ellos y, ya frente a él, se inclinó a su altura. Nadie se resistió a su presencia. El indio miró el antebrazo del niño donde la mancha comenzaba a supurar.

Esto dijo tocando la llaga con su dedo­ mal de ciudad. Hombre de ciudad mucho odio.

Luego señaló al frente del arroyo y agregó:

Un día de camino, detrás de robles hay valle de cabimos, yo indio Ciruma pasar por allí y ver el árbol que bota aceite, aceite untar en piel de niño. Niño sano. Aceite cura odio.

Se levantó y sin esperar una palabra ni pronunciar ninguna otra, se alejó en sentido contrario al lugar que había señalado.

Por varios minutos, hubo gran discusión entre las cuatro familias, los Quero y los Pachano creyeron conveniente tomar otra dirección diferente a la que el indio les había indicado, pensaron que sus palabras podrían ser una trampa para desviarlos por ese camino y en compañía de la tribu despojarlos de sus bestias y mercancías. Sin embargo, la desesperación de los Morles les llevó a confiar en las palabras del indio Ciruma y, apoyados por la familia Suárez, decidieron dirigirse hacia el valle de los cabimos. Las otras dos familias terminaron siguiéndolos también. Al día siguiente, ya al anochecer, llegaron al lugar, contemplaron el valle bordeado por los robles, en él varias docenas de cabimos distribuidos a lo largo y ancho del valle. Era primavera, el olor del aceite que segregaba cada árbol era agradable al olfato, daba la impresión de estar dentro de un nuevo mundo. Tomaron aceite de cabimo y lo untaron a los infectados por la enfermedad, sobre las manchas y sin frotarlo, como había indicado el indio con señas. Tres días después de que los pacientes padecieran una fiebre intensa por las noches, las llagas desaparecieron junto con la fiebre y los síntomas de la enfermedad.

Decidieron establecerse en aquel lugar y, en honor al indio, que nunca más volvieron a ver, llamaron al pequeño caserío “El Consejo de Ciruma”. Cada familia se adueñó de una porción de tierra suficientemente espaciosa para construir casitas de barro y fundar pequeños conucos en los que sembraron las semillas que traían y así asegurarse la alimentación de la población. Se proveían de agua del arroyo al que llamaron “El Cardón”, el mismo donde les encontró el indio. Tan pronto como se establecieron, un representante de cada familia volvió al estado Falcón exportando el aceite de cabimo para que pudieran salvar a los pacientes que agonizaban y a los que iban siendo alcanzados por la enfermedad. Así, la fama del pequeño caserío corrió con rapidez.

En 1900, la Iglesia Católica consideró que la aparición del indio había sido un milagro, y lo atribuyó a San Antonio de Pádua, a quien veneraban como un santo patrono de los viajeros y cuya fama entre los laicos era conocida desde 1890. Enviaron a un cura para que se encargara de guiar espiritualmente a los habitantes del caserío, que aumentaban en número ya que la exportación del aceite al estado Falcón había servido como una puerta de entrada a otras familias que decidieron mudarse. El caserío creyó conveniente la presencia de un cura en aquel lugar y aceptaron la interpretación que la Iglesia Católica le dio a la aparición del indio, lo creyeron un verdadero milagro y no faltó uno que dijera haber sentido un impacto profundo tras las palabras del indio: “el odio del hombre de ciudad”. Sin embargo, nada acertada les pareció la elección de la santa iglesia con respecto al enviado cuando lo vieron llegar.

Rufino Pérez Valles era un joven de 25 años cuando llegó al pueblo. Acababa de salir del seminario, y una semana le bastó para cambiar la impresión que su llegada causó en los habitantes de El Consejo de Ciruma. Era joven e inexperto, pero apasionado y laborioso. Se ganó el respeto y la admiración de cada uno de los habitantes, quienes luego lo consideraron no solo el cura del pueblo sino también la máxima autoridad. El padre Rufino, llamado así al pasar los años, logró que las autoridades regionales posaran su mirada sobre el caserío. Consiguió que el gobierno regional construyera dos edificios destinados a la educación básica y diversificada de los habitantes del ya considerado pueblo y de los que habitaban los caseríos que se habían formado alrededor del mismo. También instauró la celebración del aniversario de la llegada a aquellas tierras de sus fundadores, la segunda semana de junio se festejaban las llamadas “Ferias de San Antonio”. Aquellas ferias fueron motivos de la visita de pobladores de otros estados.

En 1930 el gobernador de turno en el Zulia visitó la Feria de San Antonio y bautizó el pueblo como “El Jardín del Zulia”, nombre con el que luego el niño Santiago Morles, ya adulto, publicó una obra de poemas centrados en la fuerza y virtudes de la naturaleza. El gobernador prometió ese año construir un ambulatorio rural en el pueblo, y una plaza a la cual declaró que llamarían la plaza del indio, y que además, de ser electo de nuevo como gobernador del Estado Zulia, incluiría en su presupuesto un programa para la construcción de viviendas dentro del presupuesto regional, cuyo pago sería cómodo y ajustado a la economía de los habitantes del pueblo. Si bien todas esas promesas fueron charlatanería política y oportunista del gobernador, el padre Rufino se encargó de que las cumpliera todas. La Plaza del Indio quedó construida en el centro del pueblo, en medio de ella un cabimo era protegido como símbolo de esperanza y recordatorio de que el odio era una llaga que apagaba el espíritu del hombre.

Ya en 1950 el Consejo de Ciruma era un pueblo ajustado a la modernidad de la época. Ese año, la Iglesia Católica envió al gobierno nacional planos para que patrocinaran la construcción de algunas catedrales en las ciudades y pueblos que aún no tenían ninguna. El gobierno nacional los distribuyó a los estados correspondientes, quienes sortearon las construcciones para decidir cuales se llevarían a cabo ese año. Se aprobó la construcción de la catedral en el Consejo de Ciruma. Una confusión en los planos hizo que se iniciara la construcción basada en los planos de la catedral que debía corresponder a la ciudad de Cabimas. Cuando el gobierno regional hubo caído en cuenta de esto ya se había iniciado la construcción y así, el pueblo presumía de una catedral moderna y lujosa. La confusión de los planos se le atribuyó al santo patrono del pueblo como un milagro.

La entrada del evangelio protestante al pueblo, a finales de 1960, habría sido imposible y no aceptada por los habitantes de no ser por la aprobación del padre Rufino, cuyas decisiones y avales eran respetados aun cuando contradijeran la voluntad del colectivo. A pesar de que el protestantismo por esa época representaba una amenaza para la Iglesia Católica arraigada en costumbres y tradiciones, siendo tal protestantismo una expresión de nuevas propuestas consideradas liberales por el sector ortodoxo, el padre Rufino expresó siempre su inclinación a un escenario plural, diverso, tolerante.
A los 95 años de edad murió, y en su honor se levantó un monumento en la Plaza del Indio junto al Cabimo que está en el centro del mismo. Fue recordado siempre por su carisma y sus obras. Meses después de su muerte, el gobierno inició la construcción de otra plaza frente a la catedral, la Plaza Bolívar, fruto también de los esfuerzos en vida del padre Rufino.

En el pueblo, todas las generaciones escuchaban la historia del indio y del aceite de cabimo que curó la enfermedad de la mancha de la piel. Y Rubia la escuchó de labios de su abuelo. Recordar esta historia es recordar al abuelo, es recordar la razón por la que está sentada allí. Limpia sus dedos, asqueada del inútil aceite, mira el monumento y lee debajo de la imagen del cura Rufino Pérez Valles: “El Odio puede llegar a ser…”. Suficiente para esquivar la inscripción, para no leer lo que sigue, para ignorar al mundo de nuevo.

<< ¡Te odio abuelo!>> Y los ojos se le humedecen. No es fácil luchar contra el odio, no cuando las heridas aun duelen, cuando no cicatrizan. Rubia no admite curación, quiere, pero no puede. No se lo permite. Para ello debe hacerse débil, y una vez lo intentó y de nada sirvió, otro intento es un lujo, los daños podrían ser mayores.

Se conmueve ante su declaración, el odio sigue vivo; se reduce de nuevo el espacio y desde el vacío se asoman los interrogantes, el “qué habría sido de mí”, “cómo sería yo”, “dónde estaría”, el “cuál es la razón por la que tuvo que ser así” y el “quién puede entenderme”; y cada pregunta es un leño que excita las llamas del odio y el dolor…

-¡Por qué no te consumió la maldición de la lejanía en Agua Santa!

Y no quiere llorar, pero las lágrimas huyen del ardor del fuego en el alma.

Visita el blog de mi novela: http://www.minovelarubia.blogspot.com/

miércoles, 10 de abril de 2013

DE NUEVO RUBIA.


Rubia fue mi primera novela escrita. Mi primera novela finalista en un concurso. Mi primera novela publicada. Mi primera novela en amazon. Mi primera mirada a mí mismo luego de romper con las herencias ideológicas, religiosas e históricas que me tocaron. Rubia es además quien me bautiza como escritor y me quita un poco el miedo y la vergüenza de sospecharme escritor (un poco solamente). Además, Rubia es mi primer intento en el Premio de Literatura Rómulo Gallegos, en la edición cuyo fallo corresponde al año en curso. Sea que figure entre los finalista o no, quedará escrito en mi memoria que fue la novela con la que intenté por primera vez obtener el premio con el que sueñan los escritores latinos. Y que se sepa que será el primer intento, pues desde esta edición el jurado tendrá que evaluar en cada edición una obra mía, pues soy terco e incansable.
Ella me ha traído buenos amigos, gracias a ella muchos nombres están almacenados en ese baúl de amigos verdaderos que formarán por siempre parte de mi historia. Entre ellos debo mencionar a Febe Mendoza, quien me acompañó desde su creación, quien recorrió los laberintos de la trama en tiempo real y me enseñó a contar historias. Siempre diré que no me atrevería hoy a escribir para ser leído si el nombre Febe Mendoza no estuviera en mi memoria. Y así muchos que no sólo han sido lectores sino que también se hacen hoy propulsores de la historia y canales para que mi Rubia sea recorrida por la mirada de otros.
De nuevo Rubia irrumpe en mis rutinas, tras la posible publicación impresa en Costa Rica me vi obligado a jugar con ella una vez más, la leí de nuevo e hice algunos cambios en su presentación enumerando esta vez los capítulos. Y hoy quiero reflexionar a partir de ella.
Aunque lleva su nombre hoy puedo decir que el asunto principal de la novela es el odio. Recuerdo que durante años el cristianismo me enseñó que el odio es una influencia del maligno que mancha nuestra existencia y nos hace indigno frente al dios. El odio, me enseñó el cristianismo, nos condena a la muerte eterna, al infierno, a la condenación. Ante la grave problemática, así concebido el odio por la religión cristiana, se nos ofrece una salida: la redención. Y esta redención es una especie de manto mágico que arropa al hombre y pretende hacerlo inmune de la influencia demoníaca representada por el odio, entre otras cosas. El asunto es que, dada nuestra condición humana y nuestros condicionamientos y “educación”, el odio no se disipa con mantos mágicos, sino que sigue infectando nuestras emociones, sólo que a veces, por las rutinas que impone la religión, logramos distraer el sentimiento negativo.
La verdadera redención del hombre es el conocimiento de sí mismo. Lo entendí cuando decidí abandonar el cristianismo y caminar con mis propios pies y ver a través de mis ojos. Por ese tiempo comenzaba a escribir Rubia, centrado en un personaje marcado por una vivencia que la lleva a odiar al abuelo y todo cuanto significó su abuelo para ella. De manera que Rubia odia su entorno, su vida, odia el amor, odia el porvenir, todo lo que puede ver o recordar lo odia porque todo ello fue su abuelo.
Hoy tengo el coraje para admitir que el odio de la chica de mi novela era mi odio, su abuelo era mi cristianismo y lo odié, por robarme mi niñez, mi adolescencia, mi juventud, por estar en mis recuerdos, por creerlo porvenir, lo odié porque me infectó y me hizo creer que el mundo era de una forma y al despertar pude entenderlo de otra. El abuelo de Rubia fui yo mismo, engañado por mí mismo, truncado por mí mismo, esperando siempre que las cosas sucedieran de una forma mágica, perdiendo el tiempo que pude haber diezmado en esfuerzo e intentos. Como Rubia busqué sanar mi odio de distintas maneras, porque así fui condicionado, creyendo que las respuestas a los problemas propios pueden encontrarse en fuentes externas. Pero comprendí, no muy tarde, que la redención está en el conocimiento de uno mismo. En saber quién soy, por qué soy, hacia dónde soy, desde dónde soy. Rubia invita a contemplar las posibilidades que siempre serán fallidas y a aceptar con coraje la responsabilidad de nuestros pasos, nuestra responsabilidad con nosotros mismos, al final es la respuesta correcta.
Ella es una lectura amplia. Rubia es la misma América Latina buscando su identidad, reconociendo en cada paso, a través de las décadas, que sus problemas necesitan soluciones que emanen de la latinidad, de la identidad propia. Rubia es una invitación a tomar el control de uno mismo y evaluarnos, decidirnos por la construcción de nuestro porvenir, decidirnos por avanzar a ritmo propio, desconociendo las herencias que nos han encerrado en los laberintos conflictivos, desafiando lo ya establecido para así encontrar salida y un mañana. En ella dibujo la tierra donde nací, el pueblo que fue mi cuna: Aroa, Estado Yaracuy, muestro matices del cerro que conquistó mi abuelo Segundo Crespo y hasta incluyo su nombre en la trama. También dejo ver cómo percibí a la ciudad de Cabimas cuando recién llegué, y hasta cómo percibí los cambios políticos que iniciaron en 1999. A través de Rubia podrán conocer El Consejo de Ciruma, un pueblo que, de no existir, sería la ficción mejor elaborada. Tomo del pueblo algunos mitos, dibujos otros inspirado en los ancianos que conocí allí.
Rubia es un resumen de mi historia hasta el año 2008 y es además parte de mi historia desde entonces, siempre volveré a ella, a Rubia, siempre miraré sus ojos azules, míticos y místicos, siempre recorreré las calles que son suyas. De hecho, Rubia jamás dejará de ser parte de mi realidad pues siempre tendré que visitar El Consejo de Ciruma, y desde hace diez años pienso que tal vez al llegar a la vejez me encierre en ese pueblo para reflexionar en mis días desde mis últimos días. Espero un día, amado lector, tengas la oportunidad de leer a mi Rubia y puedas decirme cómo me vez a través de sus ojos. 
Les invito a visitar el blog de la novela: http://www.minovelarubia.blogspot.com/ 

martes, 9 de abril de 2013

CONCURSO DESDE VENEZUELA.


Apreciados LECTORES, es de mi agrado mostrarles las bases de este sorteo. Me uno a KassFinol para hacerlo posible.
Como en este mes ambos publicamos esos dos libros, nos unimos para realizar este fácil sorteo.
Bases: (Pueden participar desde cualquier país)
1.- No se realizará el sorteo si no hay un mínimo de 40 participantes.
2.- Deben publicar esta imagen con sus bases en facebook o blogger y dejar los link debajo de esta entrada.
3.- Ser seguidores de estas tres páginas:
Y les dejo el link de la página Regeneración:

viernes, 5 de abril de 2013

RESEÑA DE "DECIDISTE TARDE", OBRA DE LA AUTORA KASSFINOL

Cuando Kassfinol me obsequió su versión digital de “Decidiste Tarde”, me advirtió: “lo escribí en una sentada”. Sospeché que con eso me decía que se trataba de una obra sencilla y nada sorprendente. Pero no fue así. Es una obra de fácil lectura y comprensión, con una narración fresca y a ritmo acelerado, nos cuenta una historia bien delineada, sin abusos narrativos, sin muchas distracciones, el uso de los recursos literarios es exacto y sin derroche alguno.

Me gustó la historia, alguna vez, de alguna u otra manera, todo ser humano la ha encarnado. En ocasiones hemos sido engañados por otros, o por nosotros mismos, como también hemos sido engañadores y a veces mientras lo somos, sin darnos cuenta, nos oprimimos a nosotros mismos. Todos tenemos, en nuestras memorias, recuerdos de buenos romances y romances que no fueron fructíferos.

Kassfinol nos presenta a Francisco y a Sandra en una historia romántica. Así parece al principio. “Decidiste Tarde” tiene una particularidad que surge de la naturaleza de su autora: evolución y transformación. Si me pidieran definir la obra en una frase diría “Decidiste Tarde es una narración que evoluciona con rapidez y se transforma mediante sus elementos”.

Lo que parece una historia romántica va tornándose trágica, los personajes van consumiéndose en una suerte deprimente, donde la angustia pasea entre sus almas, se descubre uno al otro y uno en el otro, lo aparente va convirtiéndose en un fantasma que inquieta y la incertidumbre los lleva hacia la agonía de tener que decidir como arrinconados contra la pared. El aura romántico y trágico se fusiona para atraparnos como un monstruo sediento de lágrimas e indecisiones.

Me sorprendió ese cambio inteligente, esa transformación que hace evolucionar la lectura, me sorprendió porque se hace tan sutil y silencioso que apenas puede percibirse. Y cuando ya creía definida la historia se vuelca desde lo fantástico, elevando la voz del narrador, encarnada en la personalidad de Sandra, a una dimensión fuera de la realidad que se observa.

Cuando llegué al final recordé que Kassfinol escribió “Decidiste Tarde” en una sentada y sonreí pensando que así nacen nuestras mejores obras.

Recomiendo esta lectura, sé que la van a disfrutar.

viernes, 8 de febrero de 2013

ENTREVISTA A KASSFINOL, AUTORA DE "EL REINO".


Ella no es pesimista, y no soporta estar entre pesimistas, apuesta por un entorno positivo. Es una mujer de carácter, con quien se puede sostener una conversación incluso si no hay afinidad en el tema, su temple es también simpatía e intenta practicar la solidaridad desde sus bases. Ella vive para ser feliz y ninguna crítica la detendrá, por el contrario, tiene la agilidad de hacer de las críticas un trampolín. Confiesa que sólo dos cosas le quitan el sueño: su amada familia y leer un buen libro.  Y es que ella es una mujer agradecida, satisfecha que no es lo mismo a ser conforme.

Es una escritora joven y talentosa, con una sólida carrera y varios títulos literarios, maneja con gracia y habilidad el género Fantástico, también el Romance y el Suspenso. Y en conversaciones que hemos sostenido me ha revelado que está inclinándose hacia el terror.

En su tiempo libre atiende a su familia, va al gimnasio, y… ¡Cuidado! ¡Ella practica Karate! Me cuentan que ha recibido algunos golpes, pues cuando está inspirada escribe en su memoria aún practicando Karate.

Es conocida como Kassfinol, oriunda de la ciudad cenicienta de Venezuela, Cabimas. Y no hablaré más de ella, que sea ella a través de sus respuestas quien se nos revele…


Gusmar Sosa: Tu reciente novela impresa, “El Reino”, ya llevaba algún tiempo publicada en formato e-book, ¿qué te motivó llevarla a impresa? ¿Desestimas el formato e-book?

Kassfinol: No, claro que no. Al contrario el formato e-book me ha impulsado en mi carrera, ya que las dos editoriales que se interesaron por mi trabajo antes de NSB sólo publican en ese formato. Luego decidí publicarlos en Amazon y me fue muy bien. Tener mis libros en formato impreso es un sueño que todo escritor quiere. Es ver materializado el esfuerzo. A la hora de la verdad me agrada que mis libros lleguen a más personas ya que estas tienen diferentes gustos, unos prefieren leer en su Kindle y otros oler y tocar el libro.

G.S: ¿Por qué el género fantástico?
KF: La realidad es muy aburrida, inyectarle un poco de imaginación y cambiar la percepción de unas cuantas realidades para mí es más atrayente. Por eso escribo más sobre ese género, aunque últimamente el terror y suspenso ha tomado fuerza en mis escritos. 

G.S: ¿Qué autores y qué obras literarias han influido en ti?
KF: Jr. Ward, Gena Showalter, Kresley Cole y Stephen King… todas sus obras me encantan y son más de cien libros entre los cuatro autores, todos me los he leído y me han encantando. Aunque de los cuatros al que más admiro y ha influido en mi es Stephen King y Jr Ward.

G.S: ¿Por qué escribir? ¿Consideraste alguna otra  profesión?
KF: Consideré tres profesiones: Economía, Educación y Aduanas, las tres las estudié y me preparé para trabajar en ellas con excelentes notas y en un corto periodo de tiempo pude graduarme. Ya a mis 21 años era Economista y a los 24 tenía dos diplomados, cada uno con dos años de duración (los estudié paralelamente) ¿Qué ocurrió? Me senté a escribir y no pude parar, y decidí hacer lo que amo hacer. Se lee fácil, pero jamás lo fue, ni lo será, pero ínsisto en seguir haciendo lo que quiero, estoy convencida de que si uno hace lo que ama, mal no te puede ir.  

G.S: En cinco líneas, ¿cómo resumes “El Reino”?
KF: Una novela ligera, con personajes fuertes y decididos. Con unos seres sobrenaturales muy letales y bien formados. Un libro que puede convertirse en tu gran realidad si llegas a creértelo, ya que la línea entre lo real y lo ficticio es muy delgada. Algo en mí me dice que lo que ocurre en el libro es cierto. Pero cada quien creará su concepto después de leerlo.

G.S: ¿Hay alguna pizca de tu realidad en el contexto del “El Reino”?
KF: Sí, detesto ver a la gente llorar, cuando alguien fallece. Claro lo respeto y es de humano, lo sé. Pero mi concepto de la muerte es distinto, para mí vamos a un lugar mejor y deberíamos hasta envidiar no estar en este mundo tan egoísta y lleno de cosas malas. Aunque ese es un tema muy largo, digamos que no soy tan fatalista y adoro vivir en este mundo PORQUE AMAR ES MARAVILLSO. Así que retomo lo que te decía: Como no me gusta ver a las personas llorar en un cementerio, se me ocurrió explicar el porqué no hacerlo. De esa manera nacen los demonios de esta increíble saga.  

G.S: ¿Tus personajes reflejan características de tu personalidad? ¿Podrías decirnos qué personajes tienen más de ti?
 KF: Tengo once libros, cada uno tiene una característica de mí o de alguien cercano a quien amo o valoro. Jess en este libro es una joven muy burlona, bueno yo soy como ella con mis amigos, me encanta hacerlos reír y les digo lo que pienso así sea muy tonto. Por otro lado, Carolina tiene una manera de manejar espantosa y ama Metallica, bueno esa soy yo al 100% -Risas- y tengo una peculiaridad de Brian y todos los hijos de la noche: jamás juro en nombre de Dios al menos que sea necesario y deba reforzar una verdad que digo. Tengo mi concepto bien desarrollado de qué hacer y qué no, y eso es algo que jamás hago.

G.S: Si el éxito de un escritor novel dependiera de un consejo tuyo, ¿qué le dirías?
KF: Que siempre confíe en sí mismo y luche por lo que desee. Jamás debe dejarse caer por una respuesta negativa, siempre debe ir y trabajar por su sueño. Todo principio es difícil, pero todo sobre una fuerte constancia, crece y mejora.

G.S: ¿Qué proyectos tienes planteados para este año?
KF: Publicar el libro inédito “Guerra en el cementerio”, con NSB. Es decir, el libro 2 de la saga “Hijos de la Noche”. Publicar en papel el libro 1 de la “Trilogía de la Invocación” y el libro 1 de la saga “Un mundo de sombras” en Venezuela. Todos bajo el mismo sello editorial.

G.S: Por último, ésta es una pregunta que me inquieta, algo ególatra, si te pidiera que me hicieras como un personaje del género que escribes ¿Me harías víctima, victimario, lobo o vampiro?
KF: Un Victimario muy calculador, no te veo como una víctima ya que con tanta inteligencia y carácter es difícil visualizarte así.


Y esto ha sido todo por ahora, éxito a ésta talentosa escritora que desde Cabimas va construyendo sus mundos para ofrecernos buena literatura contemporánea.

miércoles, 6 de febrero de 2013

RESEÑA DE "EL ABRAZO DEL MAR".


“Dime qué escribes y te diré quién eres…”, fue la frase que relampagueó en mis pensamientos luego de conocer a Francisco Ruíz, autor de “El Abrazo del Mar”. Yo había leído su obra meses atrás cuando Richard Sabogal, por mi condición de jurado, me envió un lote de novelas y colecciones de cuentos que participaban en la segunda convocatoria del concurso Por Una Venezuela Literaria, impulsado por Negro Sobre Blanco Editores.

Francisco participaba con el seudónimo “Javier Castel”, “Javier” que es su segundo nombre y “Castel” por un personaje de “El Túnel”, de Ernesto Sabato.  Recuerdo que leí la primera página y me atrapó la narración por su agilidad y sencillez, por la construcción de un personaje tan simple y sombrío que resaltaba entre tantos personajes fantásticos de fácil construcción. Luego conocí a Francisco Ruíz, en el acto de entrega de reconocimientos y presentación de obras, organizado por la editorial, y me di cuenta de que su historia es una habitación cuyas paredes son espejos, donde él se encuentra parado en el centro percibiendo la proyección de su imagen y permitiéndose ser reflejo. Claro, fue una conclusión prematura la mía, pues apenas compartimos un par de horas.

Lo cierto es que he leído una y otra vez la novela, y en cada ocasión encuentro elementos interesantes que podrían definir su “tinta”. Además, he tenido la oportunidad de leer otros cuentos escritos por él y esto me permite delimitar su trabajo hasta el momento. Es un escritor que promete, es otro eco emergente de la literatura venezolana, de mantenerse activo y constante en su empeño literario podría convertirse en una referencia de nuestros tiempos, así como muchos escritores noveles que he leído en los últimos dos años, oriundos de nuestra Venezuela.

El Abrazo del Mar es una novela corta, escrita en primera persona, sin embargo, existen entre sus líneas una magistral muda entre narrador y personaje principal. El narrador encarna a Marcelo, personaje principal, y desde su alma destila amargura, rencores, inconformismo, arroja una visión de desprecio hacia el entorno, se hace capaz de emitir juicios. Es un personaje completo, bien construido, con un carácter sólido, su construcción es congruente, tanto que permite una narración armoniosa, con un ritmo suave y melancólico. Marcelo, es el resultado del empeño de un escritor que acepta el desafío de mantenerse centrado y apegado a las leyes de la realidad y su historia es la aceptación de los altibajos de la vida y la determinación de hacer de esos “subibajas” olas de un mar que puede llevarnos a buen puerto. 

La historia atrapa, pues no es una narración rosa e inocente, es un espejo de la realidad de la que muchos pretenden escapar.Es una novela de tono gris, aunque de una narrativa colorida, y es que en ella se refleja la vida, desnuda de fantasía, aunque con un toque de esa magia cotidiana que a veces se olvida o sencillamente no se capta, como el amor adolescente, la esperanza silente, las sonrisas que se escapan burlando el carácter fatalista que a veces dicta la realidad. Es una obra existencial, de agonías, de gritos silenciosos. Fondo y forma encuentran armonía mientras la historia se desarrolla, dejando finales inconclusos, a medias, no deseados. ¿Acaso la vida no nos priva de buenos finales en ocasiones?

El autor no maquilla el contexto de la obra abusando de omnipotencia u omnisciencia, por el contrario, se sujeta a las leyes que rigen el tránsito de la vida, dejándole al lector saborear los amargos momentos que condimentan la existencia. Enseña que escapar no es una opción, es necesario aceptar y enfrentar, tomar las riendas del destino propio mediante una decisión.

El contexto es genérico y aunque la historia transcurre en un pueblo junto al mar, ese pueblo podría ser cualquiera de América Latina. Revela las limitaciones de una familia con el deseo de trascender, la evolución de un personaje que intenta, aunque inconscientemente, desatar las amarras de su negativismo, y aunque plantea una historia de amor inconclusa, deja el sabor de saber que el amor siempre gana.

Siempre que alguien me pregunta por qué sugerí El Abrazo del Mar como ganadora en el concurso, respondo: Por su mensaje nada forzado y por el atrevimiento de narrar una historia gris que no pretende seducir con simpatía. Pero es una respuesta resumida, hay mucho más qué decir respecto a ésta obra, y que tú debes descubrir.

Así que te invito a adquirir la novela de Francisco Ruíz, y cuando la tengas en tus manos toma asiento, ponte cómodo. Prepárate para leer una historia que no te separará de la realidad, que no te pintará mundos de colores, que no te trasladará a una realidad mágica u otra dimensión. Por el contrario, las páginas de El Abrazo del Mar te harán columpiarte entre los altibajos de la cotidianidad, como el mar embravecido juega con las embarcaciones, pero al final de la lectura sonreirás y estarás listo para navegar hacia tu isla, para escapar del naufragio y comprender que sin algunos sinsabores no podrías disfrutar de la arena donde reposan las olas de la vida.

lunes, 21 de enero de 2013

REGENERACIÓN NO ES CIENCIA FICCIÓN NI FANTÁSTICA, ES NARRATIVA NEGRA... RESEÑA DE RICHARD SABOGAL...


Mi novela corta, "Regeneración", ha sido objeto de críticas por parte de buenos amigos, entre ellos Rafael Ayala Páez y Scarlet Gómez Romero. El primero inclina mi novela hacia el género de Novela Fantástica, y Scarlet sostiene que tiene elementos de Ciencia Ficción. Ahora, Richard Sabogal la sitúa dentro de la narrativa negra. A continuación su reseña:

Anoche, luego de distraerme viendo la serie "El Barco", a las diez y media de la noche, saldé cuenta con un gran amigo que quería leyera su libro, que saldrá pronto con "Neblina Publicaciones" o Negro sobre Rojo como yo jocosamente le dije por los dos colores de la portada que semióticamente aluden al rojo de la sangre y al negro del petróleo o la negra que la pasan las víctimas. Ese amigo es Gusmar Sosa y su libro es “Regeneración Parte 1. Incendio en la planta Amuay”. 

Yo leí el cuento que dio origen a éste libro, si mal no recuerdo ese cuento iba a su colección de "Cuentos Ateos". Para ser sincero el cuento es bueno,  es interesante ver ese personaje que no se muere, pero ya, lees el cuento y ya. Este libro es algo muy distinto al cuento, algunos personajes se encuentran pero muchas cosas cambian, la madurez de la historia impresiona.

Debo empezar por aclarar una duda que hasta el autor tiene, dice que Regeneración es un libro de ciencia ficción o con matices de éste género, en absoluto, no tiene nada de ciencia ficción, puede confundir fácilmente por esos personajes con dones, pero a pesar de sus características son patrones que una que otra vez se han visto en algún programa sensacionalista de televisión en personas reales.

Dentro de la literatura hay varios autores que manejan estos dones, uno de ellos, el que tengo más a mano ahora, es Isabel Allende con "La Casa de los Espíritus", allí vemos a una mujer con poderes psíquicos que conoce más allá de las realidades nuestras. Dentro de la ciencia ficción, las verdaderas historias de ciencia ficción, está Terry Pratchett con sus historias de brujas y magos y el Mundodisco, Larry Niven con  sus historias en otros planetas, Asimov con sus leyes de la robótica o sus conocidas obras llamadas Fundación. En fin, el mundo de la literatura de ciencia ficción es tan enorme, tan extenso y maravilloso, que necesita conocerse mucho sobre ciencia, sobre tecnología, porque incluso autores que escribían en los setenta manejaban términos tecnológicos que ni siquiera nosotros aún conocemos.

Regeneración entra dentro del género negro, narrativa negra, por la suerte de sus personajes, género que curiosamente el autor ha manejado en prácticamente todas sus obras. “Rubia”, su primera novela publicada bajo el sello Negro Sobre Blanco Editores, a pesar de su viaje al interior de su personaje, es una mujer que esa suerte, ese pasado, la lleva a parecer un alma en pena por gran parte de la obra. “Cuentos para Morir Leyendo”, una colección de ocho cuentos que Gusmar Sosa escribió junto a éste servidor, ni hablar, y es que casualmente hace pocos días una escritora estadounidense decía en una entrevista que la narrativa negra iba más allá de tener una historia con un policía y un asesino, el género ha madurado y sus historias van con mucha más profundidad en sus personajes, curiosamente su novela, la que presentaba esta escritora era la historia de un hombre o una pareja, y llegaba hasta el tuétano de su alma, cosa que Gusmar hace en sus obras.

Ahora, habiendo definido el sitio donde yo, Richard Sabogal, coloco a Regeneración, profundicemos en su historia.

La historia se abre con un hombre prendido en llamas que va despellejándose poco a poco, es en cierto modo el protagonista de nuestra historia, aunque cada personaje tiene un peso importante dentro de la obra, éste hombre, es el único que se acerca en un ápice a la ciencia ficción, no puede morirse, y él lo desea, ahí pierde su rasgo de ciencia ficción. Gusmar profundiza en este personaje, su pasado trágico, por cierto un juego literario que cuando lo aplica le queda estupendamente bien, juega con los espacios  y en pocos párrafos nos cuenta sucesos en líneas diferentes de tiempo y al final del segundo o tercer párrafo ya nos sentimos identificados o atraídos por ese personaje y continuamos leyendo esperando tropezar de nuevo con él.

Nos conseguimos a un bombero, un buen hombre, que sufre viendo como Amuay, verdadero protagonista de la historia, se consume en llamas, tal como en realidad ocurrió el pasado 25 de agosto de 2012. Este hombre apagallamas se asemeja a Gusmar, es un personaje que siempre anda pendiente de lo injusto pero también de las conspiraciones. El bombero sigue las conspiraciones o posibles conspiraciones con una gran pasión, y aquí Gusmar comienza a desarrollar otra faceta de historiador, la cual dejó bien parada a Rubia, su primera novela, pero a su vez incrusta en la consciencia del personaje un conocimiento internacional que aborda con equilibrio sin dejarse llevar por emociones, éste atributo es uno de los grandes rasgos positivos de Regeneración. Es entonces como el bombero atribuye que el hecho de Amuay pudo ser provocado, como se maneja en los bajos fondos que fue realmente, y a partir de allí nos vamos sumergiendo en la historia, viendo a un hombre ajeno al hecho, que está pensando más en cómo poner fin a su sufrimiento, y a otro queriendo apagar el incendio y pensando en el status quo de la situación. Pero el bombero no es solamente un hombre de corazón noble, tiene su don, un don extraño por cierto, algo similar a una intuición que va mas allá de lo que conocemos por el término y este personaje jugará un papel importante dentro de las llamas de Amuay.

A Roberto Infante, el hombre que no puede morir, nos lo iremos encontrando dentro de la historia repetidas veces, siempre compartiendo su sufrimiento y esa agonía de tantos años, a la vez que nos vamos encontrando personajes en otros planos de la tragedia. Luego de ver a Roberto, y al bombero, Gusmar nos lleva a alguien que en otra latitud ve a través de la televisión la tragedia y piensa en sus seres queridos que trabajan allá, otro aditivo que nos va sumergiendo aun mas en esas horas de fuego y sangre.

Es común encontrarnos dentro de las historias de Gusmar personajes con diatribas religiosas, nunca falta un ateo, o un personaje que cuestione las palabras que los religiosos defienden a diente y espada,  y por supuesto tampoco falta un religioso, pero es tanta la pasión por cuestionar las incoherencias de la religión que ese personaje religioso se comienza a preguntar cosas que no comprende y que la iglesia le prohíbe preguntarse, en esta historia no podía faltar, y lo interesante es que no lo hace tedioso, sino reflexivo y queda intrínseco en la historia: “Para su padre el alma no era más que otro concepto controlador a disposición de la religión y su mecanismo proselitista, tal vez a su padre no le preocupaba el destino de su alma…” dice en uno de sus párrafos.

Continuando con esa crítica mordaz, ahora viajamos al lado de los reporteros, quienes como buitres están pendientes de devorar el hecho, por un lado intentan colocarlo como si fuera una provocación y aseguran que el gobierno lo tenía controlado y por el otro como si fuera la destrucción total. A su vez viajamos al corazón de las llamas, a una garita que está que se la come la candela y a un grupo de personajes, entre ellos uno que lleva mi apellido y el cual no tuvo gran relevancia, cosa que me decepcionó porque cuando iba a esa altura de la lectura y veía personajes tan fascinantes no pude evitar preguntarme cuál seria el poder de ese hombre con mi apellido, seguramente hasta primo mío, no sé. Dentro de esa garita ocho personas angustiadas desean salir, la que tiene un don es Miriam Salazar, mujer que tiene la batuta de la situación y que además nos hace sentir ese pánico entre las llamas, esto aunado a los demonios internos de cada uno dentro de la garita y el poco oxigeno que les va quedando con cada minuto que transcurre.

Luego el autor nos mete en la cúpula política donde vemos al presidente, al vicepresidente  y varios líderes bajo los ojos del sargento Tomás Zambrano, quien tiene su propio infierno dentro, pero que con aplomo asume el reto de salvar Amuay, todo a raíz de una promesa hecha a su padre.

Dentro de la historia vemos todo el tiempo un desarrollo del momento, de las llamas, hacemos regresiones con cada personaje, pero el autor reflexiona sobre un post evento, lo que ocurrirá con todos esos afectados, damnificados y nuevamente juega con esa realidad: “Sabía lo que sucedería, los afectados serían ubicados en escuelas, polideportivos, complejos y otras instituciones administradas por el gobierno, con la promesa de una pronta solución a sus problemas, el gobierno intentaría un acuerdo con el sector obrero para una alianza a fin de construir una urbanización en la ciudad, transcurrirían meses”.

No podía faltar entre los personajes alguien que despierta con la casa encima, una chica que descubre la tragedia bajo su propio techo, o lo que queda de él. El juego que hizo con este personaje fue muy atractivo, le dio otro matiz a la historia.

Es Regeneración una obra que me cautivó, supera en creces el cuento que leí aun en edición – ventajas de ser su amigo –es una historia que me muestra en diferentes planos esa tragedia que padecieron tantas personas y que los medios reflejaron tan patéticamente.

Gusmar trazó su pluma con un respeto hacia nuestros caídos de Amuay, mostrándonos personajes inolvidables, algo difícil de lograr en la literatura, personajes con tres dimensiones, que cuando uno recuerda el nombre de ellos le viene a la mente lo que pasó dentro de la historia y algo mucho más atrayente, me sentí identificado con prácticamente todos los personajes. Algo de su pasado, de su presente o de sus acciones me identificaron, y estoy seguro todos los lectores se identificaran. Me enorgullece tener un amigo con esa pericia y me satisface aun más tener mi segundo libro en sociedad con él, ésta historia, real, sin nada de ciencia ficción, ni siquiera las particularidades de los personajes, necesita ser leída por todos los venezolanos, porque no es un lucro que busque el autor, es un tributo, ya que ni siquiera lo editará en papel, lo difundirá en digital para quien quiera adquirirlo. Es un libro que se lee de un tirón, no por lo fatuo, nada de eso, sino porque no podrá dejarlo. Yo comencé a leerlo a las diez y media de la noche, cuando me levante de la cama donde lo leía con la computadora, tenía todo el cuerpo agarrotado y adolorido, por supuesto me levanté cuando llegué a ese final tan abierto y que da paso a una segunda parte que desde ya le exijo al escritor que me la pase, porque quedé sediento por conocer mucho más de esos personajes y de esa historia que marcó la vida de muchos venezolanos.

Si esta historia es impulsada correctamente calará en la piel de todos los venezolanos y será leída y pensaremos ¿Cómo estarán esas familias que pasaron por esto?

Gracias Gusmar, por regalarme tan buena lectura.